El Adviento nos llama a que regresemos

Todos estamos familiarizados con la famosa escena del juicio final en Mateo 25, en la que Jesús separa a los justos de los injustos. Es interesante el criterio usado para la justicia: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, acoger al forastero, vestir al desnudo, cuidar al enfermo y visitar al preso. Es en este pasaje bíblico que se basan las obras de misericordia corporales. El último número de la revista NC Catholics, está dedicado a las obras de misericordia corporal. Este número se centra en el mandato bíblico de acoger al forastero (Mt. 25:35) y el mandato de la Iglesia de dar techo a quien no lo tiene (Catecismo de la Iglesia Católica # 2447).

Parece ser lo más apropiado que nos enfoquemos en este mandato, en esta época del año por varias razones: Primero, como nos lo recuerda San Agustín, “Nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en ti". Finalmente, lo que todos estamos buscando es nuestro verdadero hogar: el cielo. Allí encontraremos el verdadero descanso porque nuestra morada eterna es con Dios. Por lo tanto, la Iglesia nos pide que en este momento determinado, meditemos sobre la Segunda Venida. Durante esta época sagrada, no nos enfoquémos en las cosas de este mundo sino más bien en Él, en el nacimiento que nos preparamos a celebrar y en quien sólo calma nuestros corazones.

Segundo, durante el Adviento seremos arrastrados gradualmente hacia la gran historia del Nacimiento, una historia de dos viajeros que buscan techo para que un niño, el Hijo de Dios, pudiera nacer. Cómo es de apropiado que en este número de la revista NC Catholics, nos centráramos en darle posada al forastero, al contemplar la gran historia de la Familia Sagrada. No podemos ser como aquellos que les dijeron a José y María que no había lugar para quedarse. Como Iglesia y como comunidad, debemos abrir nuestras puertas y ofrecer el techo a quienes lo merecen. Me complace que la Diócesis de Raleigh y nuestros Programas Católicos de Apoyo continúen trabajando estrechamente con los oficiales locales en esta obra importante.

Tercero, en los próximos días de fiesta, muchos de nosotros haremos el esfuerzo de estar en casa con la familia o por lo menos trataremos de comunicarnos con los miembros de nuestra familia. Hay algo acerca del hogar, aún en un hogar con dificultades, que nos llama continuamente y nos recuerda cuan importante es en nuestras vidas. Debemos estar siempre agradecidos con las personas especiales que Dios ha puesto en nuestras vidas y tratar de pasar con ellos momentos buenos. Si se necesita ofrecer perdón o dar una disculpa para que la reconciliación tome lugar dentro de la familia, pídale a Dios la gracia para tomar la iniciativa. Sólo cuando estamos en paz los unos con los otros podemos estar en paz con Él.

Esta época sagrada del año nos llama a que regresemos a nuestro Padre Celestial y a nuestras familias. Mientras emprendemos nuestros preparativos espirituales para la época de Adviento y los preparativos físicos relacionados con este mes, pareciera lo más apropiado, que consideremos cómo podemos extendernos en acoger al forastero y darle techo al desprotegido, no sólo durante éste mes sino durante todo el año. Después de todo, ¡es lo que hacen los justos!

-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh