¡Imaginen los milagros!

Al celebrar el Mes de Respeto a la Vida en la Diócesis de Raleigh y toda la Iglesia Católica de los Estados Unidos, somos llamados una vez más a expresar una renovada gratitud a Dios Todopoderoso por habernos otorgado el don de la vida humana en todo su prodigio y belleza. Nuestra acción de gracias debe reflejar nuestro compromiso de proteger y defender esa vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

En ésta cultura, que a menudo falla en reconocer la santidad de toda vida humana, es importante que permanezcamos firmes y seamos testigos por medio de la palabra y el ejemplo, de nuestra creencia y nuestro compromiso con la vida. Tal ejemplo puede llevarnos a experimentar el rechazo, el criticismo y también la burla. Sin embargo, no tenemos temor. Creemos que el Señor usará cualquiera de nuestros sufrimientos en beneficio de la verdad para su gloria y propósito. Además, nuestra perseverancia y determinación ayudará a los demás a conocer que nuestros valores están basados en las leyes de Dios y que sobreviven todos los tiempos y estaciones.

El mandato del Evangelio que Cristo nos dio es que nos amemos unos a otros igual a como Él nos ha amado a nosotros. El Señor nos pide que demostremos un amor que nunca considere el costo y que abarque a toda la gente, especialmente aquellos que lo necesitan más. Imaginen los milagros que podrían ocurrir si cooperáramos con la gracia de Dios y respondiéramos fielmente a ése llamado. No habría más abortos, alimentaríamos a los que tienen hambre, los enfermos recibirían cuidado adecuado y los desnudos recibirían vestido, la pobreza se erradicaría y los que están en la cárcel serían tratados con justicia y respeto personal sin importar sus ofensas. Creemos que con Dios todas las cosas son posibles y con Su ayuda continuarán ocurriendo obras poderosas en ésta diócesis y a través de nuestra Iglesia.

Este 1 de octubre, al celebrar con la Diócesis de Raleigh mi primera Misa de Respeto a la Vida en la parroquia de la Inmaculada Concepción en Durham, mi oración será para que el alimento diario que recibimos de la Palabra de Dios y nuestro Señor Eucarístico durante la Misa, nos fortalezca para que seamos mas concientes, vigilantes y practiquemos el cuidado y el interés por todos cuya vida y amor depende de nosotros.

¡Que nuestro amado Dios los bendiga en todo lo que hagan por promover la vida!

Excelentísimo Señor Michael F. Burbidge, Obispo de Raleigh