SER HISPANO EN USA

Para los que somos latinos es un orgullo tener tanta riqueza de nuestras tradiciones, culturas, valores y hasta de nuestro idioma. Pero ser hispano en los Estados Unidos es todo un reto y una aventura:

Se deja de llamar mexicano, colombiano, hondureño ó guatemalteco para ser llamado “hispano”. En nuestros países casi nunca escuchamos esa palabra y menos para determinarnos a nosotros mismos.

Se considera que todo hispano es indocumentado y ¿Qué significa esto? Para la mayoría es una Persona inculta que solamente hace trabajos forzados, que se alimenta de cualquier cosa, que tiene una familia numerosa, que no se puede comunicar porque no habla inglés y que no paga impuestos.

Se piensa que el hispano es como un fenómeno; pues es invisible para ciertas instituciones, para otros es considerado ciudadano de segunda clase, pero es palpable y real para los que venden, para los que roban y hasta para los que estafan. No importan los números de las estadísticas, pero no cuentan para los programas de salud, de educación y de servicios, inclusos los religiosos.

Se ha dicho que el hispano es bendecido con la fe, que tiene grandes tradiciones arraigadas en la fe católica, pero en muchas comunidades su liderazgo ha quedado solamente a nivel voluntario. No tiene participación en las decisiones a nivel parroquial o diocesano. Sus necesidades de atención pastoral han quedado sujetas a la voluntad y generosidad de pocas personas que muchas veces no conocen la cultura y se les aplica la formula simplista de forzarlos a participar en una iglesia americana.

Ser hispano no debe ser para perder la identidad, ni ser visto como persona inferior, debe ser un reto para aprender de la diversidad que hay entre tantas personas y tantas culturas que componen la hispanidad.

De la misma forma debe ser una oportunidad para vivir el Evangelio donde el Señor nos llama a todos a vivir su amor en la unidad, en la fraternidad y en la solidaridad. Donde nadie use a la otra persona para atentar contra su dignidad, su igualdad y su derecho a ser parte de cualquier comunidad.

Padre Fernando Torres