Celebremos la Pascua
En nuestras tradiciones encontramos numerosas actividades durante el tiempo de la preparación de la Pascua (Cuaresma) que tiene un ambiente de penitencia: la abstinencia, el rezo del Vía crucis, días de reflexión y procesiones y largas horas de confesiones. Las celebraciones durante los días de Semana Santa para muchos llegan solo hasta el Viernes Santo.
Vivimos la preparación durante cuarenta días de Cuaresma, pero no la celebración durante los cincuenta días de Pascua. Celebramos el dolor, la Pasión y la muerte del Señor dentro de la celebración del Triduo Pascual, pero no celebramos su resurrección. Sentimos su dolor, su Cruz, pero no la alegría y la esperanza del resucitado.
Confesamos convencidos que Cristo muere por mis pecados, pero no comprendemos el gozo de la fe renovada al vivir la resurrección. Contemplamos el dolor del calvario, pero nos cuesta trabajo encontrar en los rostros del prójimo al resucitado. Trabajamos en nuestro proceso de reconocernos pecadores, pero nos cuesta trabajo comprender nuestra misión de “testigos del resucitado”
En la Pascua reconocemos su presencia en nuestras celebraciones, especialmente en la fracción del pan, convencidos de que Él es el Cordero de la nueva Pascua, Él es el Mesías y Libertador que por los méritos de su Pasión, muerte y resurrección nos ha dado una nueva vida. Esa nueva realidad nos ayuda a crecer en la fe y en la vida para encontrarnos con el Señor, como se apareció en medio de sus discípulos cuando tenían miedo, cuando estaban en la cárcel o les daba nuevas fuerzas para salir a anunciar el nuevo reino y la vida nueva.
También hoy el está presente en medio de su pueblo, buscando un encuentro con cada uno de nosotros los que decimos que tenemos fe o dudamos de su resurrección, para animarnos, para que vivamos su resurrección y su victoria sobre el pecado y la muerte. Para comunicarnos su paz ó para preguntarnos como a Saúlo: “¿Por qué me persigues?” Porque seguimos en guerra, en odios y divisiones, porque no reconocemos la dignidad de todos los seres humanos, sus derechos a vivir, a educarse, a un trabajo digno, a vivir con su familia y a profesar su fe, porque no vivimos su amor como nos lo enseñó.
¿Cómo podríamos celebrar la Pascua hoy?
- Padre Fernando Torres