Ya que usted lo pregunta...

En el Credo Niceno decimos, "Espero...y la vida del mundo futuro."

¿Qué dice la Iglesia sobre esa vida?

Creer en "la vida del mundo futuro" es el eje de la definición de un cristiano. Los credos antiguos resumían el contenido de la fe que el nuevo cristiano aceptaba antes de ser bautizado. Estos credos a su vez se centraban en creer en una vida eterna y en aquellos escritos que finalmente conocemos hoy como el Nuevo Testamento. Las cartas de Pablo, los cuatro evangelios canónicos, las epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas y al final, aquel escrito poético que se llama la Revelación o el Apocalipsis, todos ellos transmiten la tradición oral de los primeros seguidores de Jesús.

Juan el Bautista y los otros que esperaban el fin del mundo como ellos lo conocían, predicaban la vida futura y la transformación en algo mas. Muchas otras personas de la época predicaban lo que hoy se llama técnicamente como pensamiento escatológico; de manera mas simple es la idea de que Dios intervendría dramáticamente en el mundo creado y depondría a los gobernantes seculares que eran injustos y opresores. Dios arreglaría las cosas malas del mundo existente y crearía un nuevo orden basado en la justicia. Dios premiaría al pobre y a todos los que hubieran sufrido por culpa de los hombres pecadores que se hubieran alejado de Él.

Este nuevo orden que en griego se conoce como Parusía, se establecería con la llegada de Jesús. Aunque el punto principal de la predicación de Jesús de Nazareth estaba enfocado a la hipocresía, en especial la hipocresía de los lideres religiosos de ese entonces, Jesús también enseñó que el mundo sería diferente si los humanos vivieran una vida de amor por Dios y por su prójimo.

La imagen de la vida escatológica se dibujó a partir de la vida terrenal de los hombres experimentados. Con esto quiero decir que el conocimiento de los hebreos y los primeros cristianos compartía un mismo entendimiento: que la vida en este mundo cambiaría y que Dios la transformaría en una vida de felicidad si se veneraba realmente al verdadero Dios y viviendo esta vida humana en paz y con justicia.

La gente se sentía atraída por Jesús, por lo que enseñaba y por la forma como vivía. Luego Jesús murió. Supongo que ninguno de nosotros puede entender totalmente lo que significó la muerte de Jesús, ni tampoco lo entendieron aquellos que lo habían dejado todo para seguirlo. Ellos vieron como lo arrestaron, fue torturado y ejecutado por la autoridad de seres humanos que no tenían un dios. No sólo fue ejecutado sino que fue crucificado con una muerte que sólo le estaba reservada a la escoria de la sociedad, a los criminales que eran vistos como amenaza de la sociedad civilizada.

¿Qué pasó con la idea que Jesús seria el que establecería el reino de Dios y que sería una realidad en este mundo, si ya no estaba vivo?

Lo inesperado ocurrió en la mañana de Pascua. El Jesús que había muerto estaba vivo. Si; la resurrección de los muertos fue real.

Al comienzo sus seguidores creyeron que Jesús aparecería de nuevo en la tierra y haría que esta nueva tierra se ajustara al plan de felicidad que según ellos, Dios tenía para nosotros los humanos. Pero Jesús no apareció y sus seguidores comenzaron a entender que Jesús había venido según las palabras de Juan, a darnos vida abundante. La vida que nos dio era diferente a la vida que esperábamos. El reino de Dios era visto entre los creyentes, según las palabras de Lucas.

Al comienzo Pablo le aconsejó a los cristianos no pensar demasiado en la clase de cuerpo o en el tipo de mundo que existiría después de la muerte para los creyentes. Lentamente la idea de la inminencia del fin del mundo fue desapareciendo y los cristianos llegaron a aceptar a pesar de que se había comprobado la resurrección de Jesús, que la vida del mundo futuro era desconocida. Esta resurrección sería compartida por todo aquel que lo reconociera como Señor.

De este entendimiento inicial de lo que seria la vida del mundo futuro, se desarrolló la doctrina que trató de encontrar una explicación a la sensación de desencanto que producía el no ver a Jesús como aquel Salvador que vino a cambiar inmediatamente la vida en este mundo y explicar además, la creencia de que Él había conquistado la muerte. El mundo futuro comenzó a entenderse como un mundo más espiritual en lugar de un mundo material en el que de todas formas Jesús aparecería nuevamente.

En los siglos posteriores, aparecieron dos pensamientos que responderían a la pregunta de qué pasa después de la muerte. Una de ellas fue que una vez que un creyente muriera, se enfrentaría inmediatamente al Creador y seria juzgado. La otra era que en el futuro, este mundo material terminaría realmente y ocurriría un juicio general para todos los humanos.

De todas las criaturas de Dios, parece que sólo los humanos tenemos curiosidad sobre el futuro. Aunque esta curiosidad es normal, puede ser mejor que prestemos atención al consejo que Juan nos hace. "Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando Él aparezca en su gloria, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como es." …(1Juan 3:2)

El Padre Jonathan A Woodhall, Ph. D. es un sacerdote de la diócesis, retirado, pero continúa involucrado colaborando con el RICA y en el Ministerio Hispano de Sacred Heart Cathedral en Raleigh.