Ya que usted lo pregunta...
“¿Qué puedo hacer con la duda? Quiero creer en Dios y en Jesús pero algunas veces siento que mi fe vacila.”
Cuando leo su pregunta, me viene a la memoria la bella historia del Evangelio de Marcos, en la que un hombre le trae a Jesús, su hijo poseído por un espíritu malo para que lo sane. El padre le pide a Jesús, “Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos.” Jesús le dijo: “Por qué dices ‘si puedes’? “Todo es posible para el que cree”. Al instante el padre gritó: “Creo, ¡pero ayuda mi poca fe!”
Al igual que el hombre en el Evangelio, todos luchamos contra la “incredulidad”…la duda. Por esta razón muchas veces nos encontramos haciendo “actos de fe”. Pienso que la vez en la que muchos de nosotros dudamos sobre el significado de la vida y tenemos que hacer un acto de fe es durante la Misa funeral. Hace años estuve en una Misa funeral muy concurrida, en la Parroquia de St. Francis of Assisi en Raleigh, para celebrar la vida y la muerte de una pequeña niña, hija única, que había muerto en un accidente automovilístico. Mientras estaba sentado en el banco de la iglesia, el ataúd a pocos pies de donde estaba, el sacerdote celebrante oraba: “Señor, tú que conoces las profundidades del corazón y consuelas sus penas, mira la fe de estos padres y concédeles el íntimo convencimiento de que a su hija, cuya muerte lloran, le has abierto ya tus brazos misericordiosos. Por nuestro Señor Jesucristo.” Luego, toda la congregación respondió con un atronador “AMEN”.
Recuerdo haber pensado “¡Qué increíble acto de fe fue este Amen!” Con ese “Amén” estábamos diciendo a una sola voz, que a pesar de nuestras dudas y temores, creemos que hay un Dios, que hay vida después de la muerte, y que esta pequeña niña vivirá por siempre. Era un sí unísono a las palabras de San Juan Crisóstomo: “La que aman y han perdido ya nos está donde estaba antes. Ahora está entre ustedes.” Salí del funeral con mi fe renovada. Eso es lo que estamos llamados a hacer en cada Misa. Nos reunimos con nuestras dudas, nuestros temores y esperanzas, rogamos los unos por los otros por medio de la oración y la canción y salimos de la iglesia con la determinación de tratar de tener más fe en nuestro trabajo y en nuestro hogar.
Para mí es importante recordar que la fe es un don. Pareciera que el don de la fe fuera una bendición. También es importante recordar que cada acto de fe, igual que cada acto de amor, implica una decisión. Si únicamente decidimos amar o creer cuando “queremos hacerlo”, ni nuestra fe ni nuestro amor serían muy significativos y darían poco testimonio en favor del Jesús que conocemos y amamos.
Quisiera resaltar dos párrafos del Catecismo de la Iglesia Católica (164 y 165) los cuales tratan el tema de la fe y la duda. Puede que usted los encuentre útiles.
Ahora, sin embargo, "caminamos en la fe y no en la visión" (2 Cor 5,7), y conocemos a Dios "como en un espejo, de una manera confusa,...imperfecta" (1 Cor 13,12). Luminosa por aquel en quien cree, la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva, pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.
Entonces es cuando debemos volvernos hacia los testigos de la fe: Abraham, que creyó, "esperando contra toda esperanza" (Rom 4,18); la Virgen María que, en "la peregrinación de la fe" (LG 58), llegó hasta la "noche de la fe" (Juan Pablo II, R Mat 18) participando en el sufrimiento de su Hijo y en la noche de su sepulcro; y tantos otros testigos de la fe: "También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe" (Hb 12,1-2).
Gracias por su atenta pregunta. Lo tendré en mis pensamientos y oraciones. Le deseo paz.
Terry Jackson. D. Min., CSW es el Director Diocesano de Evangelización y Catequesis.