Unidas en espíritu, unidas en servicio

En el Fuerte militar Bragg, las esposas católicas de los soldados se sienten en familia muy lejos de casa.

Por Rich Reece/ Fotografías por Denmark Photo and Video

Una vez por semana en el Fuerte militar Bragg, la gigante instalación de la armada Estadounidense, ubicada en Fayetteville, Carolina del Norte, entre 20 a 30 mujeres católicas se reúnen para socializar, orar, servir y ayudar a cada una en sus diferentes etapas de la vida, como esposas de los hombres al servicio militar. En el evangelio de Juan (capitulo 15), después que Jesús les comanda a sus discípulos “ámense los unos a los otros” “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos” Mientras que los esposos de muchas de estas mujeres están arriesgando sus vidas en Irak o Afganistán. Estas mujeres ofrecen sus vidas las unas a las otras de distintas maneras; como hermanas y compañías espirituales, a través de alegrías, durante el matrimonio, procesos de maternidad, las constantes mudanzas, la soledad y a veces, durante la terrible pérdida del ser querido.

“Hermanas en Espíritu, Hermanas en Servicio” es el lema del Consejo Militar de Mujeres Católicas (MCCW) por sus siglas en ingles. El MCCW a nivel mundial, es la organización oficial del Arzobispado militar estadounidense, cuyas sedes están en casi todas las bases militares estadounidenses en el mundo. La presidenta de la sede de Fort Bragg, Susan Fletcher, es una alegre y energética joven que lleva la batuta delgrupo: “La pasamos muy bien. La mayoría de nosotros no tiene a ningún familiar cerca y este grupo se convierte en parte de la familia cuando estamos lejos de casa” señala.

Susan describe una típica reunión de los martes por la mañana durante el año escolar, en una reunión no oficial con siete miembros del grupo y por lo menos, el doble de niños. También hay sesiones los martes por la noche para mujeres que no pueden asistir por la mañana. “Esas reuniones son un poco mas tranquilas que la del día de hoy” Susan sonríe. “Tenemos servicio gratis de guardería para los más pequeños, puesto que los otros niños están en la escuela, así que solo somos los bebes y nosotras. Normalmente, algunos de nosotros traen comida para socializar, luego, nos congregamos por una devoción. Tenemos un líder de devoción, cuyo trabajo es hacer que todas nosotras tengamos el mismo estado mental. Después, sigo con mi trabajo, continúo con algún proyecto u comenzar uno distinto. Los demás miembros traen algunos asuntos para discutir y después, vamos a nuestro rutinario estudio de la Biblia.” Un estudio enfocado en la mujer en el Nuevo Testamento. En la actualidad, el grupo está elaborando un estudio de las Escrituras con respecto a María.

El último punto de la agenda es el círculo de oración: “Allí es donde compartimos nuestra intención” explica una de las mujeres.

Susan continua diciendo: “El tercer martes de cada mes tenemos Misa, Rosario y cumplimos con nuestros proyectos.” Son muchos los proyectos; por ejemplo: han incluido la elaboración de 100 rosarios para la primera comunión, organizar un picnic de la parroquia, elaborar tarjetas para los soldados en el exterior, el intercambio de artículos de vestir (las mujeres intercambian artículos de vestir entre ellas, a medida que sus hijos crecen y otros nacen, haciendo donativos al Centro de Caridad Católica. “llenamos un camión entero” dice Susan.) El grupo elabora durante la cuaresma “sopas…cenas” y recientemente, iniciaron la Operación Abastece la Biblioteca (mirar recuadro) etc. En otro proyecto, todos los miembros obtienen certificados como Ministros de Eucarísticos.

Uno de los eventos más grandes que realiza este grupo, “Renovación Matrimonial –Cena bailable” requiere todo un año de organización. Este evento se realiza cerca del día de san Valentín para todas las parejas de la base, activas o retiradas. Éste comienza con una Misa y la renovación de los Votos Matrimoniales, seguido por una cena y baile en el Club de Oficiales. Sandra Hill, cuyo esposo es retirado, destaca la importancia de este evento para el MCCW. “Este grupo involucra a toda la comunidad y hacen reconocer nuestra labor”

El “Servicio de Sidra” es otra actividad; cada mujer trae una especia diferente a la reunión de oración, donde se sirve la sidra de manzana y explican que cualidad en particular de la mujer se representa con dicha especia.

Algunas actividades del grupo son meramente sociales, como por ejemplo: juegos o noche de películas, grupos de juegos para niños y cenas. Ellas proveen niñeras para aquellos que necesitan de ese servicio.

Las mujeres reunidas hoy en día hablan del impacto que ejerce este grupo en sus vidas, tanto espiritual como social. “Tenemos una amplia gama de edades y experiencias,” dice Susan Fletcher. “No importa cuál sea tu situación, no importa qué preguntas tengas, alguien del grupo a pasado por una situación similar y conoce la respuesta”

Una joven madre de raíces Católicas proveniente de Connecticut comentó, que la mudanza a Carolina del Norte despertó su fe, cuando trasladaron a su esposo al Fuerte militar Bragg, “Siempre me he identificado como católica,” dice, “pero nunca hice mucho al respecto, hasta que conseguí a este grupo, ahora aprendo cosas nuevas acerca de mi fe en cada reunión. Estudiamos apología, el cual es muy útil en un área donde el Catolicismo es en realidad una minoría. Pienso que Dios me envió a Carolina del Norte para desafiar mi fe.

Otra mujer comenta, “Cuando yo llegue aquí, estaba embarazada, solitaria, y éstas personas fueron muy agradables”

Un tercer miembro describe la educación espiritual que ha recibido: “Aprendemos de las experiencias de cada una” dice. “Existen diversos niveles de conocimiento del catolicismo, y algunas mujeres asisten al RCIA (por sus siglas en ingles) y saben con mucho más detalle la fe católica que muchas de nosotras que crecimos en la iglesia.”

En la intimidad, el grupo apoya a miembros que atraviesan por el estrés inherente en la vida militar, especialmente, durante guerras. Las esposas de los soldados que han sido desplegados, experimentan miedo, soledad e incertidumbre del futuro. Estas mujeres son obligadas a ser madre y padre de sus hijos. Sin embargo, sienten una sensación de alivio cuando regresan los esposos, pero tienen la gran tarea de reajustar a todos los miembros de la familia en el papel que tenían antes de partir. Este papel no puede reasumirse automáticamente, debido a que sus hijos se encuentran en una etapa de desarrollo diferente. El resultado de dicho estrés, es muy conocido por las esposas de los soldados.

“Esto es lo grandioso de este grupo” dice una de las damas. “ellas te entienden. Ellas seguro aprendieron una manera de sobrellevar la situación que yo no había tomado en cuenta” A la hora de la tragedia, el apoyo de fe y amor de las “hermanas” es crucial. “Es cierto que la vida militar es dura” dice Susan, “especialmente si tu esposo es desplegado, pero con la ayuda de buenos amigos, puedes superar cualquier circunstancia.”

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO

Patrona del Consejo Militar de Mujeres Católicas
Día de celebración, 26 de abril

Señor de sabiduría divina,
Quien nos ha entregado a su propia Madre María
A ser nuestra guía y consejera en nuestras vidas,
Concedemos la gracia
De recibir instrucción maternal y
La abundancia de la humildad y el amor.
Madre del Buen Consejo, Patrona
Ayúdanos a comprender y realizar
La decisión y la voluntad de tu Hijo Celestial, Jesucristo
Bajo la bendición del Padre
Y el poder del Espíritu Santo,
Seamos responsables e inteligentes
Hijas de la Iglesia
Trabajemos en el espíritu de renovación
Para consumar en perfección el Reino de Dios entre nosotros
Como verdadera preparación de nuestro lugar en el
Reino del Cielo
Amen.

*Esta oración fue escrita por el Monseñor Robert J. Dwyer, D.D, Obispo de Reno, para la 33 Convención Nacional del Consejo Nacional de Mujeres Católicas.