“A nosotros nos importa, hemos pasado por eso”

Cuando muere un bebe, las enfermeras Carla, Patty y Gail ayudan a las familias en su dolor

Por Rich Reece/Fotografias por EW Photography

En 1985, Gail Heider, una enfermera de partos en un enorme hospital en la región norcentral, estaba a las expectativas de su tercer hijo. Cinco semanas antes de que diera a luz, su bebe murió. “Nos quedamos en completo asombro” recuerda. “No tuve ningún problema con los embarazos anteriores.” El hospital no brindaba ningún apoyo en casos de un parto mortinato. “Nosotros tuvimos que arreglárnosla como pudimos” explica Gail, “y nuestro comportamiento les resultó incomodo a algunos miembros del hospital porque lo abrazamos y lo bañamos para tomar su foto.”

Este triste evento, comenta Gail, “cambió mi vida, y la de ese hospital gracias a mi hijo” Otra mujer en el hospital contó sus experiencias de la perdida de niños, mucho antes de que permitieran verlos. Como resultado, el hospital comenzó un programa para superar el dolor por la perdida prenatal (la muerte de un bebe durante o poco después del nacimiento)

Hoy en día, Gail forma parte de un equipo de tres enfermeras Católicas en el centro médico New Hanover en Wilminton (NHRMC) quienes brindan apoyo a las familias que confrontan la perdida de su hijo. Sus compañeras de equipo son Carla Edwards, enfermera de parto y Patty White quien trabaja en la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos del hospital (NICU) por sus siglas en inglés. Al igual que Gail, Carla y Patty vienen del ministerio para superar la perdida de sus criaturas. Carla sufrió cuatro abortos y Patty perdió a su hijo Sam en 1993 por defectos cardíacos. “Estuve muy molesta” Patty recuerda, “molesta con Dios”. ¿Qué hice para merecer esto? ¿Qué hice mal? Pero aprendí que no me lo merecía, fue algo que sucedió y de mi dependía tomar una decisión al respecto.

“Ahora me doy cuenta que fue Dios quien me guió por un nuevo sendero que no fue de mi elección. Yo no estuviese trabajando aquí si Sam no hubiese venido a nuestras vidas para hacer esta gran diferencia, y a través del trabajo que realizamos, el impacta la vida de los demás”

Este programa originario de La Crosse, WI, lleva por nombre Resolve Trough Sharing (RTS por sus siglas en inglés) y ahora está disponible en hospitales de todo el país. Los miembros del equipo cargan buscapersonas las 24 horas del día para asistir en emergencias y continúan brindando sus servicios con dichas familias por un año o más después de la tragedia. Ellos aseguran que estas familias hagan su transición en ese difícil proceso, enviando tarjetas, reuniéndose fuera del hospital, etc. Además, Patty y Carla ofrecen clases a otros profesionales del hospital, incluyendo capellanes y terapeutas, para ayudar a las familiar a sobrellevar la tristeza de perder a un bebe. “Todas las personas que asisten a estos pacientes son parte del equipo” comenta carla. “Tratamos de mostrarles como ayudar a las familias con lo que necesiten en ese momento: fotos, recuerdos, hasta bañar y vestir al bebe si es lo que la familia necesita”

Bautizos o bendiciones, todavía hay muchas personas que se incomodan con lo que hacemos “¿van a fotografiar a un bebe fallecido?”, pero en pos de ese acontecimiento estas decisiones son las únicas que puedes tomar. Todo lo que el padre y la madre puedan hacer en ese momento para sentirse padres los ayudará en su proceso de dolor”. “Algunas veces la perdida es muy emocional” dice Patty, “La primera reacción de las enfermeras es la de evitar todo contacto posible. Nosotras hacemos hincapié en el significado de ese contacto.” “que puedes decir y que no” añadió Carla. “Puedes decir –Lo siento- puedes decir la verdad de lo ocurrido y que esperar de ellos, pero no puedes decir –Tu bebe está en el cielo- puedes tener otro bebe- porque uno nunca sabe” “Este bebe en particular es irremplazable” comenta Patty. “Necesitas llorar por la perdida de este bebe, incluso si tienes diez más, porque tienes que guardar en tu memoria el recuerdo de él o ella. Nuestro personal intenta ofrecer todas las opciones posibles” “escuchar también es importante” dice Gail, “Muchas veces las familias están conmocionadas, puesto que ocurren muchas cosas en la clínica como también internas; los pueden bombardear de información, pero se ven incapacitados de procesarla en ese momento. En vez de hablar, ellos necesitan mucha ayuda sutil durante esta fase.”

La perdida de un bebe, tiene un efecto adverso en la pareja. “Los hombres y las mujeres expresan su dolor de forma diferente” explica Carla. “Él puede que no sepa como aceptar sus emociones, cuando al mismo tiempo ella piensa que él no expresa sus emociones y por eso no se siente afectado por la perdida del bebe. También, él está pensando que el debe ser el más fuerte de la relación, aunque esté destrozado por dentro. Las parejas tienen que trabajar muy duro para entender los sentimientos de ambos, en mantener los canales de comunicación abiertos y entender que ellos no van a sentir de la misma manera.” Patty agrega que “algunas veces, alguien dice –por lo menos se tienen el uno al otro- para tratar de aliviar la situación” pero siempre le decimos a las parejas que existen otros recursos, como por ejemplo un capellán o un buen amigo.”

La experiencia de tener un buen amigo, motiva a estas mujeres que han sufrido la perdida de un bebe a ayudar a otras. Patty recuerda a una pareja que conoció hace ocho años, con las cuales todavía mantienen el contacto; tuvieron un bebe prematuro y estuvo en una incubadora en el NICU. “Yo los veía todos los días” dice Patty, “el bebe estaba muy enfermo, y murió a las dos semanas” Ellos son católicos y mi hija sirvió como monaguillo en el servicio del funeral del bebe en St. Mary. Tiempo después, comenzaron un programa de apoyo para padres que sufren la perdida de su hijo. Ahora, la señora tiene dos hijos desde aquel incidente, pero nunca se olvidan de ese bebe, y además, asiste al programa RTS.

Carla recuerda a otra madre con la que trabajo hace un año; “ella estaba furiosa al comienzo” no podía entender por que murió su bebe, pero algunas veces nunca te enteras y tuvimos una larga conversación al respecto. Hace algunas semanas, ella regresó para decirme que una de sus tías, quien estuvo con ella durante su dolor, tuvo una tragedia en su familia; “yo estuve allí para ayudarla” comentó. Ahora, ella está estudiando para ser enfermera.

Patty y Carla están de acuerdo con las palabras de Gail: “Cuando perdí a mi hijo, Dios abrió una puerta que jamás quise abierta. Nunca hubiese escogido pasar por ese dolor, pero fue una tremenda experiencia de madurez, y muchas personas me ayudaron de una forma inimaginable. No me arrepiento.”

Salmos 139:13-14

13 Tú creaste mis entrañas;

me formaste en el vientre de mi madre.

14 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!

¡Tus obras son maravillosas,

y esto lo sé muy bien!

Salmos 139:13-14

13 Tú creaste mis entrañas;

me formaste en el vientre de mi madre.

14 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!

¡Tus obras son maravillosas,

y esto lo sé muy bien!

Salmos 71:5-6

5 Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza;

en ti he confiado desde mi juventud.

6 De ti he dependido desde que nací;

del vientre materno me hiciste nacer.

¡Por siempre te alabaré!

Salmos 4:8

8 En paz me acuesto y me duermo,

porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado