La Familia Hispana fortalecida en la Fe y la Tradición

Cada vez que llega el mes de octubre recordamos la celebración de la hispanidad; todas las festividades recuerdan la delicia de la comida, la variedad de los bailes y la riqueza de las culturas.

Este año, más que nunca la celebración tiene un cierto vacío, por el fracaso de un proyecto de ley que daría una reforma migratoria para brindar una estabilidad a tantos migrantes que habitan en nuestra comunidad.

Pero nuestra celebración es un signo de fe que nos recuerda en quién hemos puesto nuestra esperanza, que en medio de tanto sinsabor Dios sigue haciendo brillar los dones y las gracias de un pueblo humilde, con valores que dan lecciones de fortaleza. Un gran valor es la familia, que en medio de la pobreza sabe conjugar la amabilidad y la gentileza del amor por su familia, con la rudeza y la constancia del trabajo, haciendo del hogar la mejor expresión de una Iglesia que peregrina por el mundo llevando el mensaje de la verdadera vida.

En la familia se conjugan las riquezas del compartir, del servir, del perdonar, del respeto y del compromiso común para buscar el bienestar de todos los miembros. En la familia los padres se hacen educadores de sus hijos con la gentileza de respetar el proceso de cada hijo para poder aprender, vivir y seguir creciendo. Los mismos padres acogen a sus hijos con la amabilidad del amor, para respetar su vida y reconocerlos como un regalo de Dios y una responsabilidad de ayudarlos a crecer en el amor, la vida y el servicio.

En la familia también se ayuda a cada uno de los miembros de esta comunidad a pertenecer a una fe. Y este don se trasmite a través de una tradición llena de conocimiento, de celebraciones y de valores que se reflejan en la ternura de ser amados, de ser servidos y de aprender a responder con estos valores a cada prójimo que comparte la vida con nosotros.

Vivamos este mes, pidiendo a Dios que bendiga a la familia, su fe y sus tradiciones, para que la sociedad pueda reconocer el derecho y la necesidad que tienen las familias para crecer en el amor, en la fe y en la esperanza.

Padre Fernando Torres