Ya que usted lo pregunta...
¿A quién le doy mi voto? Es difícil conseguir candidato alguno que comparta la idea de vida y sea completamente consistente con las enseñanzas de la iglesia católica.
Esta es una pregunta a la cual mi abuela tenía la respuesta perfecta. Cada año, durante las elecciones, una vez dentro de la cabina de votación, ella siempre le daba un puntapié a mi abuelo por debajo de la cortina para preguntarle por quién votar. El sistema funcionó de maravilla, hasta que un día, le dio un puntapié a un hombre distinto a su esposo. No se si alguna vez tuviste la oportunidad de conocer a la abuela; ella vivió en Greenville, pero con tu pregunta, puedes entender claramente la moral de su historia. Todos nosotros necesitamos analizar a quien le vamos a dar nuestro voto antes de llegar al lugar de sufragio.
Lo que la abuela no dice, pero con seguridad lo habría dicho, es que nuestra fe debe guiarnos en todas las decisiones que tomemos el día de las elecciones, así como la fe nos guía en nuestras acciones día a día. El punto de partida en cada decisión es el mandamiento de amar al prójimo y a nosotros mismos. Los estrategas de campañas asumen con frecuencia que votaremos a favor de nuestros propios intereses. Sin embargo, para los seguidores de Jesús, Abraham o Mohammad, no es suficiente fijarnos solo en nuestros intereses individuales.
Si preguntamos, “¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano?” la abuela contaría la historia de Cain y Abel (Génesis 4:8-16) y si nuestros primos preguntan “¿Y quién es mi prójimo?”, ella contaría la historia del Buen Samaritano (Luke 10:25-37)
Antes de cada una de las recientes elecciones presidenciales, los Obispos de los Estados Unidos han emitido un llamado a la responsabilidad política. A pesar de que los Obispos no ofrecen nombres específicos de los candidatos a votar como lo hizo el abuelo, los guías espirituales le dan prioridad a la moral en la vida pública. Entre la prioridad moral mencionada en declaraciones posteriores en las últimas elecciones están:
Proteger la vida humana: Evitar el aborto, la eutanasia, la clonación, el suicidio asistido, la guerra, la utilización de civiles como blancos de guerras, y el uso de la fuerza. El fortalecimiento de barreras utilizadas en contra de armas de destrucción masiva, minas antipersonales y el comercio global de armamento. Proteger a la sociedad de la violencia sin recurrir a la pena de muerte.
Promover la vida en familia: Proteger el matrimonio como un compromiso eterno entre el hombre y la mujer. Asegurar un salario justo a los trabajadores y ofrecer ayuda a familias pobres. Proteger y alimentar a los niños. Asegurarse que las familias puedan elegir la educación mas apta para sus hijos. Equilibrar la libertad de expresión con la promoción de sentido común al regular algún medio de comunicación.
Trabajar por la justicia social: Calcular el impacto de las decisiones económicas en base a la dignidad humana de cada persona. Promover la creación de puestos de trabajo con buenas condiciones de trabajo y paga adecuada, superar la indiscriminación injusta, proteger el derecho de los trabajadores a crear sindicatos, proteger la libertad económica y el derecho a la propiedad privada.
Reformar el seguro social de manera que reduzca la pobreza y promueva mas responsabilidad, pero sin eliminar recursos o programas. Apoyar un programa de salud al alcance de todos y viviendas. Apoyar políticas de agricultura que ofrezca seguridad de alimentos para todos, en conjunto con justicia para los agricultores. Brindar atención a los inmigrantes y localizar la raíz de la causa de la emigración. Tratar los asuntos de educación, la “cultura de la violencia”, reforma del sistema de justicia criminal, cuidado del medio ambiente y practicar la solidaridad global. De lo contrario a lo que muchos expertos nos han hecho creer, estas prioridades no van en paralelo con la plataforma de los partidos políticos. Es muy difícil conseguir candidatos cuya posición sea consistente con las enseñanzas de la iglesia en lo sagrado de la vida humana.
Cuando consideramos la complejidad de alguno de estos asuntos, la tarea puede ser desalentadora. Las personas que están profundamente comprometidas en proveer un sistema de salud o viviendas seguras al más necesitado, pueden diferir ante el mejor de los enfoques y los candidatos están propensos a prometer lo imposible hasta que terminen las elecciones.
Entonces, ¿qué hacemos?
- Considera las necesidades del prójimo, especialmente, los más vulnerables.
- Identifica todos los problemas importantes, no solo los que nos afectan a nosotros.
- Identifica los principios fundamentales ( justicia, respeto por la dignidad humana y paz)
- Estudia cual es la postura de cada candidato en estas áreas
- Considera tus opciones
- Vota en cada elección
- Mantente en contacto con las autoridades electas para que les indiques tus expectativas
Como cristianos, nosotros somos responsables por el prójimo. Como ciudadanos en democracia, somos responsables por escoger líderes que atiendan las necesidades de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad.
¡Gracias por preguntar y buena suerte! Estaré orando por ustedes el día de las elecciones.
El Monseñor Steve Worsley, MD, STL es Vicepresidente de la misión de ética del centro de salud St. Joseph en New Hampshire.