Alabado sea el Señor por Su bondad

“Alabado sea el Señor por Su bondad” Estas palabras del Libro de Tobías (13:10) nos sirven de referencia en el tema de este mes sobre la “bondad.” Nuestro corazón y pensamiento deben enfocarse esencialmente en la bondad que el Señor continuamente nos concede. Además, debemos manifestar y dar las gracias por la infinidad de bendiciones que nos concede todos los días, estar eternamente agradecidos por Su amor incondicional y misericordia revelada en la Palabra y el Sacramento. Tomemos en cuenta que no somos merecedores de estos regalos, puesto que no debemos ganarlos ni trabajar por ellos; son regalos puros de un Dios generoso y amoroso. Tan solo podemos alabarlo y agradecerlo constantemente.

En medio de nuestros desafíos, sufrimientos y cruces, somos testigos de la bondad de Dios en todo momento de nuestras vidas. Él nos guía durante momentos difíciles a través de la gracia y la fortaleza para soportar cualquier situación; tengan siempre presente la fidelidad del Señor hacia ustedes cada año. Confíen en Su promesa de que Él estará con ustedes siempre. Agradézcanle por cada persona especial que ha cruzado en sus vidas como instrumentos de Su amor. Un corazón agradecido siempre debe reflejar la palabra y el compromiso. Alaben al Señor a diario por su bondad hacia nosotros.

Escribo este artículo en vísperas del primer aniversario de mi instalación como Obispo de Raleigh. Gracias a mis experiencias vividas, mi corazón se siente lleno de alegría y alabanza a medida que celebro la bondad que he experimentado a lo largo de mi gestión en la Diócesis. Sobre todo, renuevo mi agradecimiento a Dios por haberme nombrado Obispo en esta maravillosa Diócesis llena de historia y con un brillante porvenir. También, siento una profunda apreciación por la bondad recibida por mi predecesor, el Obispo Gossman y mucho agradecimiento por su continuo apoyo. La bondad de mis hermanos sacerdotes es abrumadora, tanto hacia mí como para todos los fieles de las parroquias. Los diáconos, los religiosos consagrados, los administradores pastorales, seminaristas, personal del Centro Católico, educadores, catequistas, pastoral juvenil, el personal y voluntarios de catholic charities, más todos aquellos involucrados en tantos ministerios por medio de la Diócesis, reflejan la bondad del Señor en cada acto de generosidad y servicio de lealtad. Expreso mi gratitud hacia ellos al igual que a todos los fieles de la Diócesis, incluyendo la gran diversidad de comunidades que contribuyen enormemente con nuestra misión.

Como seguidores de nuestro Señor, debemos imitar Su bondad con plenitud. El evangelio según San Mateo nos ilustra como debemos responder a dicho llamado: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo” (5:16) y “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal” (12:35). En nuestro día a día, divisamos tanta oscuridad ante nosotros, sin embargo, no perdemos la esperanza porque sabemos que la luz siempre vence a la oscuridad. ¡Lo sagrado, la integridad y la bondad en la vida de todos nosotros, al igual que los incontables sacrificios ayudan a revelar esa luz! Los regalos que hemos recibido debemos compartirlos, y no quedarnos con ellos. Les pido que por favor continúen aportando su tiempo, talento y recursos materiales para ayudar a la Diócesis, a las parroquias y especialmente, a nuestros hermanos y hermanas.

Que todos nosotros en la Diócesis de Raleigh estemos llenos de una profunda gratitud por los regalos de nuestra fe y abundantes bendiciones, al igual que renovar nuestro compromiso cada día alabando al Señor por Su bondad.

- Monseñor Michael F. Burbidge, Obispo de Raleigh