Tres Iglesias
Todas las iglesias de la Diócesis de Raleigh reciben a los católicos hispanos. Lea la historia de tres parroquias de la Diócesis que cuenta entre sus miembros a una gran comunidad hispana.
Gracias a Dios
St. Eugene, Wendell
En los archivos del periódico de NC Catholic, encontramos una historia escrita por el Monseñor Frederick Koch en 1973, sobre la parroquia de St. Eugene en Wendell, en conmemoración del 25 aniversario de la misma. El Monseñor Koch escribió detalladamente acerca de las familias inmigrantes del Líbano, quienes dieron toda su energía, recursos y viviendas a la creciente congregación del siglo XX. Además hace regencia a los sacerdotes encargados del periódico diocesano, de capellanes en NC State University, al canciller diocesano, el director de los Servicios Sociales Católicos y al misionero que servía en St Eugene.
Después de la Segunda Guerra Mundial, con la nueva redistribución de la población y el incremento en el sector de la construcción, la Diócesis autorizó la construcción de una iglesia permanente la cual fue dedicada en 1948 por el Padre Koch. En su aniversario, el Padre Koch compartió con nosotros algunas historias de la iglesia rural de los años 50 y 60: -Recordamos con nostalgia aquellos picnic en Tarpley Mill, las cenas de los domingos en las reuniones de la Sociedad del Altar y la vez que el Padre Koch dejó una nota de préstamo en la caja de las ofrendas durante la vigilia para comprarse una hamburguesa porque no tenía dinero para comer, etc.
Este año, St. Eugene celebra su 60° aniversario en una iglesia mucho más grande dedicada en 1991. Desde el 2002, en la parroquia han trabajado congregaciones del Sagrado Corazón de María (CICM por sus siglas en inglés) y La Primera Orden de Religiosos Misionarios Internaciones fundada en Bélgica en 1862. El CICM en los Estados Unidos ha sido entrenado para la ferviente aceptación de los apostolados de los afroamericanos y la población hispana de Wendell, lugar en el cual, la población hispana aumentó considerablemente en los ultimos10 años de un 5% a un 60% de acuerdo a cifras del párroco Joseph Lapauw. Hoy en día St. Eugene celebra 6 Misas durante los fines de semana, tres en inglés y tres en español.
-Cuando el pueblo viene aquí, se dan cuenta de inmediato que ésta es una parroquia bilingüe y que todos somos iguales –explica el Padre Lapauw. –El boletín informativo de los domingos es bilingüe y el consejo de la parroquia y todos los ministros tienen miembros de ambos grupos.
Sin embargo, ajustar la estructura de ésta parroquia de acuerdo a las realidades de ambos grupos es un verdadero reto. St Eugene realiza muchos eventos al año, quizás uno de los más reconocidos es el Festival Culinario Internacional que se realiza en septiembre de cada año y ya comienza a atraer a personas de diferentes culturas de toda el área.
Los planes a futuro de la parroquia incluyen una extensión del edificio principal para educación religiosa y la construcción de una nueva iglesia. El Padre Lapauw describe la dinámica de la parroquia en las siguientes palabras: -Gracias a Dios, ésta es una comunidad agradecida receptiva al cambio.
Una comunidad de dos
St. Julia, Siler City
Quizás, alguna haya visto a St Julia por la autopista 64 en las proximidades de Siler City puesto que es una de las iglesias más características en nuestra Diócesis. Su arquitectura y su estructura de adobe en la cima de una colina, da la sensación como que si la hubiesen traído de Nuevo México o de Arizona. St. Julia es una comunidad católica muy particular debido a que un 75% de sus miembros son hispanos. Los domingos disponen de dos Misas en español y una en inglés y la Misa de los sábados es bilingüe; así como muchas iglesias de la diócesis, St Julia es el resultado de la inmigración hispana a Carolina del Norte desde 1988.
A partir 1953, la presencia católica ha sido constante en Siler City, desde que el Padre Paul Byron celebró la Misa en casa de la señora Charlie Ellis, una devota Bautista. La misión de St. Julia fue consagrada en 1961 y en 20 años la congregación aumentó de 8 a un total de 35 familias. En 1990, la Hermana Anita Gutiérrez, fue nombraba administradora parroquial, relevando al Padre franciscano Daniel Quackenbush, párroco fundador de St. Julia. En 1999, St. Julia se convirtió en una parroquia de 300 personas quienes atendían Misa los domingos, mientras que celebraciones como la de Nuestra Señora de Guadalupe colman el lugar con 700 personas en un espacio de 125 puestos.
En vista de la necesidad de un nuevo lugar, St. Julia recibió 4 hectáreas de terreno por parte de Walter y Agnes Bunton; además, la diócesis de Raleigh les otorgó un préstamo sin interés de $240,000, mientras que lo parroquianos realizaban donativos y otros vendían tacos y tamales después de la Misa para ayuda con la causa. El Obispo F. Joseph Gossman consagró a la nueva sede el 9 de diciembre del 2001.
El Padre James Fukes, párroco de la iglesia de St. Julia por casi un año, describe a los parroquianos como –generosos –En realidad hay dos comunidades en ésta parroquia: los miembros fundadores, la comunidad anglo, la cual es muy receptiva hacia los nuevos miembros y a la creciente comunidad latina quienes siempre están dispuestos a contribuir.
Los miembros de ambos grupos participan con gran entusiasmo en las actividades que ofrecen los ministerios de la parroquia. En muchos de los casos, la única diferencia entre las comunidades es el factor económico. Una gran parte de los hispanos son indocumentados, trabajan por largas horas y reciben un sueldo muy bajo (muchos de ellos trabajan en los criaderos de aves cercanos) son maltratados y no cuentan con los derechos básicos de los trabajadores. Una de las intenciones del párroco es la de velar por la justicia de esos trabajadores.
Es evidente que la parroquia cuenta con una cultura muy diversa. El Padre Jim disfruta de los bautizos, de las Misas de Quinceañeras y de las bodas porque siente la energía proveniente de ambas comunidades, y siempre trabaja por lograr su integración –uno de los retos es de hacer de ésta una sola comunidad y eso toma tiempo –explica.
Mision cumplida
Santa Clara, Magnolia
El domingo 29 de junio, el Obispo Michael F. Burbidge dedicó la nueva iglesia de la parroquia de Santa Clara en Magnolia, Carolina del Norte. La nueva iglesia reemplaza al remolque que sirvió de iglesia desde que comenzó como misión en la Inmaculada Concepción en los años 90.
El Monseñor Williams, párroco de la Inmaculada Concepción de aquel entonces, se dio cuenta de un grupo de católicos hispanos a 17 millas de Clinton, en un área de remolques llamado Hidden Valley Plantation. –Comenzamos con misas en el campo, frente a las casas –dijo el Monseñor Williams. Luego él habló con el Monseñor Nash Jonson, asistente de la Iglesia de la Inmaculada Concepción y junto con su padre, son los mayores productores de pavos/aves en el estado, y emplean a muchos mexicanos que viven en los remolques de la zona. El señor Jonson ofreció uno de sus remolques de su empresa para servir como iglesia. El Monseñor recuerda –Nash no era católico, pero le agradaban mucho los trabajadores mexicanos y sentía gran admiración por esa vida familiar. –Así solía ser nuestra vida familiar, cuando nuestra casa se convertía en la casa de todos –agregó Nash.
Con el paso del tiempo, la comunidad católica continúo creciendo y muchos de los líderes recibieron al Espíritu Santo gracias a sus experiencias con el cursillo. En 1999 el Padre Patrick Keane, actual párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Newton Grove, era seminarista y recuerda su experiencia en Hidden Valley. –A diario, manejaba largas distancias; esa misión rural requería de mucho trabajo y esfuerzo.
Otra ayudante de la misión fue la Hermana Ancilla Maloney, del Bronx de Nueva York, y por cuatro semanas, venia con un grupo de estudiantes bilingües de secundaria para brindar estudios bíblicos en los condados de Sampson y Duplin durante el verano. En 1998, el Padre José Antonio Gálvez procedente de el Salvador, sugirió el cambio de nombre de la misión de Hidden Valley o Magnolia a Santa Clara de Asís una de las primeras seguidoras de San Francisco de Asís.
Las Hermanas de la Divina Providencia, Theresine Gildea y Maxine Tancraitor, comenzaron a entrenar a catequistas y a preparar a los niños para recibir sus sacramentos, mientras conseguían ayuda material y espiritual para las nuevas familias inmigrantes.
En el 2003, se comenzó a recolectar dinero para la construcción de una iglesia con la ayuda de los parroquianos, quienes colocaron puestos de comida, organizaron partidos de fútbol y ferias. Además, gracias a un generoso donativo de la Diócesis de los Caballeros de Colón más otros benefactores de diferentes lugares incluso de California y las Bahamas, los parroquianos de Santa Clara recolectaron lo suficiente para comenzar la construcción. En el 2204, la hermana de Nash Johnson donó 4 hectáreas de terreno en el pueblo de Magnolia para construir la iglesia. Con ayuda del Padre Philip Tighe, párroco de la Inmaculada Concepción, mas un equipo de trabajadores armados con sierras y machetes comenzaron a limpiar el terreno para determinar las dimensiones de la iglesia. En el 2007, el Padre Tigre fue sucedido por el Padre Fernando Torres.
Santa Clara ha sido la segunda iglesia de la Diócesis dedicada por el Obispo Burbidge, quien además dedicó la Iglesia de Holy Cross en Durham en diciembre. Otros sacerdotes quienes también asistieron en Santa Clara fueron los padres Bill Upah, William Restrepo y Luís Alberto Domicó. Santa Clara pasará a formar parte de la misión de la Inmaculada Concepción a la misión de Maria Reina de las Américas en Mt Olive con la supervisión del párroco Edgar Sepúlveda.