¿Quién es este niño?
Durante la temporada Sagrada de Adviento, en Navidad y durante toda la temporada navideña, las Sagradas Escrituras nos señalan el nacimiento que nos transformó para siempre y al mundo entero; Jesucristo nos salvó y nos permite compartir en Su vida ahora y siempre.
La palabras de una de las formas del Acto Penitencial de la Misa nos ayudan a entender la identidad del niño Jesús: Señor Jesús, El todo poderoso Dios y Príncipe de la Paz; Señor Jesús, eres el Hijo de Dios y el Hijo de la Virgen María; y Señor Jesús, Tú eres la Palabra hecha carne y el esplendor del Padre.
Señor Jesús, Tú eres el todopoderoso Dios y el Príncipe de la Paz. Dios envió a su Hijo a este mundo para eliminar los pecados del mundo, para darnos la paz y para enseñarnos a vivir en armonía entre nosotros mismos. Si esta preocupado por el pecado, la culpa o la vergüenza celebra la infinita misericordia y el perdón del Señor en el Sacramento Penitencial. Con su amor, conseguirás la paz que el mundo no ofrece, y si vas por el camino de la amargura y el resentimiento, perdona a los demás como el Señor te ha perdonado. Solo viviendo armónicamente con los demás entenderemos la verdadera paz del Señor. En tiempos cuando el mundo experimenta tanta confusión y es testigo de tanta violencia, debemos encomendar nuestra esperanza en Dios que tiene el poder sobre todo el mal y con nuestra fe renovada, encomendemos nuestras vidas y las necesidades de nuestro mundo a Su cuidado.
Señor Jesús, eres el Hijo de Dios y el Hijo de la Virgen María. Jesucristo es Dios y hombre, Él es el hijo de nuestro Padre eterno, y omnipotente como su padre en el cielo; también es el hijo de la Virgen María, humano como Su madre y como nosotros. Él es el mediador entre Dios y Su pueblo, es por eso que debemos renovar nuestro compromiso, en medio de las demandas cotidianas de la vida, y dedicarle tiempo a Jesús porque Él es Hijo de Dios. Debemos estar convencidos que por Su humanidad Él se identifica con nosotros y con nuestras experiencias, por esa razón, debemos buscarlo, en especial cuando estamos más necesitados y pedir por la intersección de su Madre para que nos proteja,
Señor Jesús, eres la Palabra hecha carne y el esplendor del Padre. De acuerdo con el plan de Dios, Jesús fue concebido de forma extraordinario por el poder del Espíritu Santo, y al convertirse en carne revela la divinidad de cada una de las personas, proclama y enseña que toda la humanidad debe ser venerada y que todas las personas, sin importar la raza o grupo étnico, religión, cultura o títulos, deben tratarse con dignidad y respeto.
La Navidad significa que toda la vida es sagrada y nos desafía a reflexionar sobre este principio. Estoy sorprendido del incontable número de personas a lo largo de la Diócesis que responden a este llamado. Me siento profundamente inspirado por la ayuda al nonato, al vulnerable, al enfermo y al convaleciente, al prisionero, al hambriento y al desposeído. Además de realizar estos actos de generosidad y compasión, los invito a participar en los eventos que se llevarán a acabo el mes de enero para celebrar lo sagrado de la vida humana, en la Marcha por la Vida en Raleigh el 17 de enero y en la Misa de la Marcha por la Vida en Washington DC el 22 de enero. ¡Ahora más que nunca, nuestro mundo necesita de nuestro ejemplo!
En palabra y obra debemos reflejar nuestra creencia que el Niño Jesús quien es el todopoderoso Dios y el Príncipe de la paz, Hijo de Dios y de la Virgen María, la Palabra hecha carne y el esplendor del Padre. ¡Espero que ustedes y sus familiares estén concientes de Su abundante bendición en esta Temporada Sagrada ahora y siempre!
-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh