No hay pecado más grande a la infinita misericordia de Dios
“Apártense del pecado y crean en el Evangelio” Estas palabras incluidas en una de las liturgias son utilizadas como cenizas y aplicadas en nuestras frentes el Miércoles de Ceniza, y lo mas relevante para nosotros es el llamado de Jesucristo y el mensaje de esta cuaresma.
Si nos apartamos del pecado, debemos conciente y humildemente, reconocer nuestros pecados. Debemos identificar aquellas áreas de nuestras vidas en las cuales no cumplimos con Dios y nos previenen de vivir nuestra vida con integridad. Debemos ir frente al Señor y admitir las veces en la que le hemos fallado, desilusionado a nosotros mismos y a los demás. Debemos pedirle al Señor que nos perdone y nos brinde la gracia de comenzar de nuevo.
De esta manera, les recomiendo que durante la cuaresma, celebren el Sacramento de la Penitencia, la cual será brindada en los Diaconatos esta temporada sagrada. Durante este tiempo, debemos recordar que nos reunimos como hermanas y hermanos en Cristo para expresar nuestra necesidad de la misericordia de Dios y nuestra disposición de apoyar y animarnos los unos a los otros. Los sacerdotes de las parroquias están disponibles para la celebración de este sacramento durante horas regulares y en casos de urgencia.
Recuerden siempre que no hay pecado mas grande que la infinita misericordia de Dios. Este preciado regalo esta reflejado en los vitrales de nuestras iglesias; dentro de esos vigorizantes y bellos colores se encuentra el mensaje de San Pablo en la Cruz: “El fuego del amor de Dios consume nuestros pecados como una mota de algodón en un incendio forestal” Esta temporada sagrada nos presenta una invitación a permitir que el amor de Dios por ustedes consuma todos sus pecados. Es mi esperanza que acepten esta invitación e inviten a sus familiares y a aquellos que permanecen alejados del Señor y Su Iglesia a que hagan lo mismo.
En la acción de gracias por la misericordia del Señor y fortalecidos por Su gracia, debemos seguir adelante y permanecer fieles al Evangelio. Nuestra respuesta a este llamado se demuestra en la oración, en el ayuno y la limosna durante la cuaresma. Durante esta temporada dedíquenle más tiempo a la oración diaria, el ayuno y el sacrificio de los placeres materiales que pueden adueñarse fácilmente de ustedes. Encuentren formas específicas de incrementar su generosidad, especialmente con los más necesitados; estas son practicas que reflejan nuestro profundo deseo de vivir en armonía con Dios y con el prójimo.
Hermanos y hermanas, que Nuestro Señor Jesús los bendiga a ustedes y a sus seres queridos con abundantes regalos espirituales esta temporada sagrada, especialmente con el regalo de Su misericordia en la celebración del Sacramento de la Penitencia. Con Su gracia, respondan siempre a Su llamado y "apártense del pecado y crean en el Evangelio."
-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh