Misión Posible

¿El área rural de la parte Este de Carolina del Norte… zona católica? Una nueva iniciativa puede hacerlo realidad

Por Richard Reece/ Fotografia por Denmark Photo & Video

Una historia para la cuaresma del 2008

Hace una vez, la Diócesis Católica de Raleigh creció a lo largo del Estado de Carolina del Norte; desde Murphy hasta Manteo, como dicen. Si tocases las puertas de las personas residentes de esa Diócesis, la posibilidad de que un católico contestase a la puerta era de una en cada 100 personas. Incluso ese número se incrementa aun más si viajabas fuera de esas ciudades. En las montañas del Oeste y los pequeños pueblos del vasto campo del Este, los católicos eran una rareza y el Catolicismo quedaba a la imaginación.

De hecho, en aquellos días, en los pequeños pueblos granjeros, hombres y mujeres tocaban a las puertas en búsqueda de católicos, y tenían la esperanza de cambiar la percepción de esas personas con respecto al catolicismo. En una película de 1959 titulada In the footsteps of the Tar Heel Apostle se puede observar a sacerdotes y seminaristas en trajes negros y con sobreros Fedora y hermanas en hábitos soportando el inclemente calor del verano y la frialdad de los pobladores de difundir la fe.

Aquellos misioneros estaban inspirados, al igual que el titulo de la película, por el apóstol de los Talones de Alquitrán ( Tar Heel Apostle) el Siervo de Dios, el Padre Thomas Frederick Price, quien recorrió el Estado a finales de siglo, buscando convertir y entrenar a una generación de sus seguidores para que siguieran con la tarea. Además, recibieron inspiración del Obispo Vincent S. Waters, cuyo sueño comprendía ¡la conversión de todos los pobladores de Carolina del Norte (los talones de alquitrán) a católico!” Si ese llamado parece un poco triunfalista hoy en día, ante los ojos del Obispo quien lleva como lema Omnia per Maria, Todo con María; también no existe error en el resultado de su esfuerzo y en el de sus misioneros, de enaltecer el perfil de los católicos en Carolina del Norte. Luego, su sucesor, el Obispo F. Joseph Gossman, dedicó más de de 50 iglesias a lo largo del Estado.

Pero, ¿por qué leemos esta historia para la cuaresma? El distintivo de la Cuaresma es la oración, el sacrificio, la ofrenda y el esfuerzo misionario en Carolina del Norte no hubiese podido dar frutos sin esos elementos. El sacrificio vino de los misionarios, pero muchas de las oraciones y las ofrendas provienen de los católicos de todos los rincones de los Estados Unidos contribuyendo con las “casas de los misioneros” apoyando los esfuerzos de evangelización en partes del país como en Carolina del Norte donde el catolicismo no era tan conocido.

Quizás, la mayor ayuda financiera que recibieron las misiones provino de la Catholic Church Extension Society, fundada en 1905 “para mantener y extender la fe católica en áreas de bajos recursos y en áreas remotas del país donde los recursos de la diócesis son escasos.” Desde 1905, la Extensión Católica ha distribuido mas de $450 millones de dólares a la misión de la diócesis para ayudar a la iglesia a construir y reparar iglesias, ayudar con los salarios, con la educación seminaria, con la evangelización y con los programas de ayuda, los programas universitarios y ayuda para en casos de emergencia. Por casi un siglo, la Diócesis de Raleigh depende de la Extensión Católica para sustentar la construcción de las iglesias y de las capillas en áreas donde la presencia católica se ha establecido, pero luego esta ayuda financiera fue suspendida. El Padre James Garneau, un historiador y párroco de la iglesia de St. Mary en Mt Olive en Carolina del Norte, explica la razón:

-En el 2000, la Diócesis tuvo éxito en la campaña para recolectar capital y crear los donativos para fomentar todo tipo de esfuerzo ministerial. Esto nunca tuvo la intención de resolver asuntos internos de las misiones, pero la Extensión Católica entendió en aquel entonces que la Diócesis estaba menos necesitada que otros territorios misioneros; como por ejemplo lugares como Brownsville en Texas o como las Cruces en Nuevo México. Entonces esa ayuda financiera se perdió, al igual que otras actividades, en especial las construcciones de nuevas iglesias.

Irónicamente, esa pérdida coincide con una cosecha misionaria que ni el Padre Price y el Obispo Waters nunca imaginaron, como la Diócesis (ahora solo la parte Este del estado) se convirtió en el hogar de cientos de católicos bautizados de Latinoamérica. Pronto, las pequeñas iglesias establecidas en puestos católicos por más de un siglo de evangelización se desbordaron, y eran tan distantes que los nuevos fieles tenían mucha dificultad en llegar a ellos.

El Padre Garneau se refiere a St. Mary en Mt. Olive como un ejemplo: -La iglesia tiene espacio para 75 personas, comenta –Tenemos a 350 familias registradas y a muchos otros sin registrar.

En vista de tanta necesidad, el año pasado durante la celebración de Acción de Gracias, el Obispo Michael F. Burbidge comenzó el próximo capitulo de una exitosa historia de evangelización en Carolina del Norte, convirtiendo a la Diócesis de Raleigh como la cuna de la Sociedad Misionera, un programa designado para asistir a pequeñas comunidades rurales en la Diócesis para construir lugares de veneración.

El Obispo nombró al Padre Garneau, quien propuso el concepto de Sociedad para presidiar una Junta Concejal que la coordine y la supervise. Entre sus tareas básicas se encuentran:

  • Definir a la arrea “Misión” de la Diócesis, y definir el significado de “Misión” en el contexto de la Sociedad Misionera de la Diócesis de Raleigh.
  • Determinar la necesidad actual y la de proyectos futuros.
  • Establecer un orden de prioridad de las necesidades y elaborar recomendaciones para los fondos
  • Recomendar opciones de fondos y procesos.

El Padre Garneau contrastó la necesidad de las áreas rurales con las necesidades de la ciudad, la cual ha tenido una afluencia de nuevos católicos de los estados del Norte de la parte Este del país. –En la ciudad, la gente profesional, con hogar propio, son los principales contribuyentes de las campañas, de esta manera es seguro realizar los préstamos para facilitar las construcciones. Los inmigrantes de las áreas rurales son en su mayoría obreros de pocos recursos que tienen poco que contribuir. Al mismo tiempo, los costos de las construcciones son elevados, lo que aumenta la brecha entre lo que es necesario y lo disponible.

-Los Territorios Misioneros –comenta Garneau, también se refiere a las áreas dentro de las ciudades, pero las necesidades inmediatas están en lugares como Pink Hill, donde un establecimiento alquilado sirve de iglesia para las personas de tres condados diferentes.

Además, el Padre Garneau está convencido que la celebración del sacramento y la proclamación del Evangelio requiere de un espacio sagrado –los católicos que están nuevos con la Diócesis crecieron venerando en iglesias Católicas, comenta –la apariencia y la sensación del ambiente son inseparables de la veneración.

Los fondos de las nuevas construcciones de iglesias y capillas provendrán de distintas fuentes, del Diocesan Prebyteral Council, del Concejo de Finanzas de la Diócesis y del Comité del Consejo de la Campaña Anual del Obispo y con un incremento en la Campaña del Obispo del 2008 puede contribuir con los fondos de la Sociedad. Además, la Sociedad considerará fondos adicionales que incluyen:

  • Benefactores y amigos de la Diócesis quienes están especialmente interesados en apoyar la misión de la iglesia y podrían realizar limitadas donaciones a la Sociedad.
  • Una campaña de misiones para la recolección de parroquias que puedan aumentar los fondos de la Campaña Anual del Obispo para la construcción de proyectos y el manejo de las oficinas de la Sociedad.
  • Establecer sociedades entre las parroquias, donde la parroquia mas grande “adopte” a una misión de la iglesia

Le preguntamos al Padre Garneau acerca de un hecho incomodo y bien conocido en el día a día de Carolina del Norte: una voz en contra de los inmigrantes entre sus ciudadanos. ¿Como afectará esto el éxito de la iniciativa?

Como católicos, responde Garneau con firmeza –buscamos brindar la verdad del Evangelio a la siguiente generación sin importar su estatus político. Ellos también son católicos, y tienen el derecho de recibir el evangelio y los sacramentos. Además, un significativo número de niños han nacido aquí, y son estadounidenses bajo la ley y por las tradiciones. Donde no existen señales de una cultura católica aquí, no tenemos mucha esperanza en mantener la identidad católica, debemos servirles ahora.

El sueño de la iglesia en Carolina del Norte por casi 100 años, el sueño del Padre Price y del Obispo Waters, el sueño compartido por el Obispo Gossman y Burbidge es una realidad hoy, pero para mantenerlo, debemos establecer las necesidades.

Esta nueva faceta en la misión de la Diócesis de Raleigh, al igual que la anterior, requiere de mucha oración, sacrificio y caridad. La Sociedad Misionera, en espíritu de esperanza y determinación le pide a los católicos de Carolina del Norte por esos tres.