Felicidades a nuestros nuevos sacerdotes

Nuestra Diócesis y la Iglesia fueron bendecidas el 7 de junio cuando a través de la Imposición de Manos y la Oración, ordénanos a dos nuevos sacerdotes de la Diócesis de Raleigh: el Reverendo Romen Acero y Michael Supr. Antes de la ordenación, un amigo vio la entrevista realizada a estos dos hombres en la página diocesana (la cual invito a todos a ver) y después de escuchar las historias personales y las perspectivas espirituales, mi amigo me dijo –Estos hombres son extraordinarios. Debes estar muy orgulloso. Ciertamente, me siento muy orgulloso de estos nuevos sacerdotes al igual de nuestros maravillosos seminaristas. Los Padres Acero y Spurr serán caritativos, espirituales y muy entusiastas, así que me sumo a todos los deseos de prosperidad en su primera y futuras tareas como sacerdotes. Además, expreso mis más sinceras felicitaciones y bendiciones al Padre Gregory Plow, Tercera Orden Franciscana Regular o Terciarios Regulares (T.O.R) de nuestra Diócesis, al haber sido ordenado Sacerdote Franciscano el 24 de mayo del 2008.

Muchos de los sacerdotes de la Diócesis concelebraron la Misa de Ordenación y nuestros nuevos sacerdotes han sido bendecidos al compartir esta fraternidad única como lo es el sacerdocio. Los nuevos ordenados contaran con mucho apoyo y serán un gran ejemplo, de esta manera expreso mi gratitud a todos los sacerdotes por prestar tan generoso servicio en nuestra Diócesis y en toda la Iglesia. Además, a la Misa de Ordenación asistieron diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y amigos de los nuevos ordenados, jóvenes, adultos y laicos de toda la Diócesis. La Misa me brindo la oportunidad de agradecerle a todos ellos al igual que a todos mis hermanos y hermanas en Cristo por las innumerables demostraciones de amor y respecto hacia los nuevos ordenados al sacerdocio. Estoy muy agradecido por aquellos que oran a diario por nuestros sacerdotes y por nuestros seminaristas por nombre, al igual que orar para que la Diócesis de Raleigh sea bendecida con más sacerdotes más un incremento a la vocación de la vida consagrada. Estoy seguro que el Señor escuchará nuestras oraciones y nos colmara de bendiciones.

El Padre Acero y el Padre Spurr iniciaran su servicio con incalculables responsabilidades y obligaciones. Sin embargo, en mi homilía, les recordé las palabras del Papa Benedicto XVI en su reciente visita pastoral a los Estados Unidos. Él nos animó a recordar lo que realmente importa ante el Señor “resaltar Su amor y hacer que brille para los demás.” Ante todo, los sacerdotes deben dedicarse a la oración, la cual florece a diario en la relación con el Señor, para así recibir la fortaleza y servir como poderoso instrumento de sanación y compasión durante su servicio durante la Misa diaria. El mensaje más importante del Santo Padre hacia todos es el de esforzamos por vivir apegados a la vocación que el Señor nos ha encomendado. En medio de tantas demandas y responsabilidades que a menudo nos consumen, debemos recordar en especial antes de comenzar y terminar el día, de conseguir un momento de quietud para orar y rendirle homenaje al Señor.

En nuestra oración, no solo solicitamos la ayuda de Dios, también escuchamos el susurro de su voz que nos guía. Este verano y siempre, continúen la tarea de resaltar el amor que nos brinda el Señor en silencio a través de su participación en la Misa semanal, para que así se alimenten con Sus palabras y en la Eucaristía. Además, renueven el compromiso de hacer relucir Su amor hacia los demás. Por favor, sean considerados con los miembros de su familia o todo aquel a su alrededor que requiera de su tiempo, atención, bondad, generosidad, compasión y necesite ver la Luz de Cristo.

Al concluir mi homilía de la Misa de Ordenación, confié la protección de nuestra Madre María a los nuevos sacerdotes y sus ministerios, a través de su intersección y con la gracia de Su Hijo, nuestros nuevos sacerdotes y cada uno de nosotros renueve cada día la promesa de ¡resaltar Su amor y hacer que brille para los demás!

-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh