Tiempo de regocijo y bendición

Las últimas semanas han sido emocionantes en la vida de nuestra Diócesis y la Iglesia. ¡Somos privilegiados de ser católicos! ¡Estoy muy orgulloso de nuestra Diócesis!

La peregrinación Diocesana hacia la Basílica de la Inmaculada Concepción fue un evento lleno de abundantes bendiciones espirituales. Me conmovió la cantidad de sacerdotes, religiosos y fieles quienes realizaron un gran sacrificio para asistir a la peregrinación. Además fue satisfactorio ver a tanta gente celebrar el sacramento de penitencia, adorar al Señor en silencio frente al Santísimo Sacramento, rezar el rosario y escuchar las presentaciones acerca de la Santa Madre. Al comienzo de la Misa, recuerdo especialmente, la gran diversidad de nuestra Diócesis y la unidad que disfrutamos en Cristo. En la Misa y durante el día, oramos por todos los miembros de la Diócesis que no pudieron asistir, sobre todo por aquellos que sufren enfermedades y los que se quedaron en casa. Sin duda, todos los que participamos fuimos renovados en nuestro amor por el Señor y su Santa Madre.

Celebramos de forma sin igual nuestra fe católica debido al histórico viaje papal de Nuestro Santo Padre Benedicto XVI, quien nos recordó que Cristo es nuestra esperanza y que fuimos enviados para ser Su testigo. En esta magnifica homilía y reflexión, la cual les recomiendo leer y meditar, nuestro Santo Padre enfatizó que solo en Cristo descubrimos la Verdad que nos libera y nos llena de gozo. (La homilía está disponible en la pagina Web del Vaticano www.vatican.va)

Al igual fue un verdadero privilegio de asistir con el Obispo Gossman y nuestros hermanos obispos a la reunión con nuestro Santo Padre el cual nos animó en nuestros ministerios. Él agradeció especialmente a los sacerdotes y religiosos y todo aquel que entregó su vida por servir a la iglesia. Nuestro Santo Padre se refirió a la gravedad de los escándalos que han impactado la vida de la iglesia y recalcó su profundo dolor y tristeza por el horrendo abuso de menores.

El Santo Padre nos retó a permanecer como instrumentos de sanación y reconciliación para brindar nuestra compasión a todas las victimas y ratifiqué mi compromiso a ese llamado. También instó a todo el pueblo de Dios a apoyar a nuestros sacerdotes quienes continúan sirviendo al Señor con fe, generosidad y devoción. Además, el Santo Padre recordó a todos los Obispos que debemos fortalecer al matrimonio y a la vida en familia como parte de nuestra prioridad en la Diócesis. Recientemente, celebramos el amor matrimonial en nuestra Diócesis en la Misa Anual para parejas que celebran 25, 50 o más años de casados. Un aproximado de 300 parejas y sus familias asistieron a las dos Misas ofrecidas. De parte de nuestra Diócesis, les agradezco el ejemplo y el testimonio de sus vidas como una señal visible del amor de nuestro Señor por su Esposa, la Iglesia. Estoy muy agradecido con todos los matrimonios en nuestra Diócesis por su vocación y fe. Que su amor continúe fortalecido al pasar de los días.

Sin duda, ¡hemos recibido una gran bendición en la vida de nuestra Iglesia! Sintámonos renovados en la fe católica y en el amor por nuestro Señor y su Iglesia. Continuemos honrando a nuestra Santa Madre y su constante protección. Seamos fieles a nuestro Santo Padre y la verdad de las enseñanzas de la Iglesia. Fortalezcamos en nuestra vocación la promesa que le hicimos a Dios y a cada uno de nosotros. A través de la intercesión de María y José, ¡que nuestro Señor Jesús los bendiga a todos ustedes y a sus familias para que siempre fortalezca su fe, esperanza y amor!

-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh