Aniversario matrimonial
Celebrar un aniversario en la vida de una pareja es darle la oportunidad al Sacramento del matrimonio de reconocer que no solamente fue una promesa o una alianza humana, sino que Dios ha estado en la vida de la pareja a través de los días, los meses y los años, bendiciéndolos y construyendo un puente hacia la eternidad.
Es poder ver que no solo ha transcurrido el tiempo, sino que ha pasado una vida de amor en momentos de fidelidad, servicio y entrega. Donde no solo han cambiado los rostros de los jóvenes en adultos, mayores o ancianos, sino que ha sido la comunicación que ha transformado los rostros en personas que se han conocido en la entrega, el compartir y el servir.
Es alegrarse de no seguir siendo “el” y “ella” sino ser ahora “nosotros”, los hijos, los nietos y todo aquello que los hace pensar en la comunidad familiar.
Es celebrar que el tiempo ha hecho de sus vidas una vocación, donde Dios es parte de los diferentes momentos y de los diferentes sentimientos que han producido frutos de caridad, amistad y solidaridad.
Es comprender que no se han unido para tener una casa sino para formar un hogar. No se han unido para construir una fortuna en la tierra, sino para conquistar un tesoro en el cielo. Y no se han unido para evitar estar solos, sino para construir una comunidad de amor.
Celebrar un aniversario es reconocer y valorar el “ayer” con el que empezaron, el “hoy” que tienen la oportunidad de vivir y prepararse a ser mejores para el “mañana” que el buen Dios les concederá.
Celebrar un aniversario es dar gracias a Dios por las bendiciones con las que ha guiado la vida matrimonial, por los momentos en que ha sanado los corazones heridos por el mal y es el signo a través del cual vemos a Cristo ofreciéndose por su Iglesia para amarla y santificarla en todos los tiempos hasta la eternidad.
- Padre Fernando Torres