La presencia de Dios descendió en este lugar

El impresionante renacer del catolicismo en Newton Grove, Carolina del Norte

Por Rich Reece/ Fotografias por Denmark Photo & Video

A comienzos de 1871, nadie en pueblo rural de Newton Grove era católico, pero en las siguientes dos décadas, mas de 300 hombres, mujeres y niños, incluso los que odiaban a los católicos, se han unido a la iglesia.

Me atrevo a decir que ocurrió un milagro a este florecimiento de la fe en un terreno tan tan improbable como este. Una contradicción de la naturaleza, como las rosas que Juan Diego le trajo al Obispo de México en pleno invierno; cualquiera que sea el caso, todo comenzó con una sorprendente coincidencia.

En 1871, uno de las influencias más notables y pilares de la comunidad de Newton Grove estaba sobrellevando una crisis de fe. El Doctor John Carr Monk de 44 años de edad, ha sido un miembro incondición de la Iglesia local Metodista, pero el año pasado presenció que su congregación expulsó a sus miembros de color. ¿Qué clase de cristiandad, se pregunta, busca en separar a los creyentes de los demás?

Mientras que estos pensamientos rondaban la mente del doctor, recibió un paquete con suministros médicos que ordenó de la ciudad de Nueva York, las cuales estaban envueltas en la mas reciente edición del New York Herald. En dicha versión, venia publicado el sermón del Arzobispo Wiliam McCloskey el cual enfatizaba la necesidad de unidad entre los cristianos y comercializar la idea de que la iglesia católica es el sitio ideal para encontrar dicha unidad.

Monk ya era reconocido como un hombre de convicción y de acción, pero el sermón de McCloskey lo conmovió. Pero, ¿ahora que podría hacer? El historiados William F. Powers en su libro Tar Heel Catholics (University Press of America, 2003) describe la situación de Monk:

Hasta el momento, Monk nunca había leído ningún documento católico, entrado a una iglesia, o hablando con ningún sacerdote… Además, en el Condado de Sampson no existía nadie de dicha religión puesto que el sentimiento anticatólico prevalecía en su comunidad a medida que realizaba sus viajes cada día por las hectáreas de campos de algodón para visitar a sus pacientes.

Entonces, Monk escribió una carta describiendo su descontento con su propia iglesia y su interés en aprender sobre el catolicismo y la tituló: A cualquier sacerdote católico, Wilmington, Carolina del Norte. Para su sorpresa, la carta de Monk fue entregada al Padre Mark S. Gross, párroco Wilmington de la Iglesia de St. Thomas. El Padre le mostró la carta al Obispo (tiempo despues Cadenal) James Gibbons, Vicario Apostólico de Carolina del Norte, quien luego le envío libros con respecto a la iglesia. El Doctor realizó su tarea y en octubre, junto con su esposa e hijas, fueron recibidos en la Iglesia de Wilmington por el Obispo Gibbons.

El Dr. John Carr Monk regreso a su casa y se convirtió en unos de los misionarios católicos mas productivos de Carolina del Norte; sobrepasando el sentimiento anticatólico con lo que el describe como sinceridad, integridad y una disposición muy jovial” El doctor respondió preguntas, repartió panfletos e invitó al Padre Gross y al Obispo Gibbons an predicar en Newton Grove frente a una multitud mayor a otros encuentros en el Estado.

Charles H. Bowman Jr agregó al Dr Monk en el Diccionario Biográfico de Carolina del Norte (Dictionary of North Carolina Biography, The University of North Carolina Press, 1991), “fue necesario construir una sede temporal para acomodarlos y elaborar los planos de la sede permanente de la iglesia y de la escuela. Monk donó dinero y terreno para la construcción de la sede y pronto se dedicó a trabajar.” En 1874, Obispo Gibbons consagró la Iglesia de St. Mark, en honor al Padre Gross. La congregación continuó creciendo, incluso mucho después de la abrupta muerte del Dr. Monk a los 50 años de edad; el Cardenal Gibbons expresó tiempo después “Monk fue padre de 300 hijos.”

En la actualidad, muchos de los descendientes de Monk asisten a la iglesia católica, que ahora lleva el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, en Newton Grove. Muchos de ellos han fallecido y descansan en el cementerio detrás de la iglesia. La lapida del Dr. Monk lleva las siguientes inscripciones: Un esposo leal, un padre devoto y cristiano. En las manos de Dios, el fundador de ésta misión católica, el Cornelio de esta comunidad. En vida mantuvo su fe, y sus restos están a la espera de la resurrección.” Cornelio, es el centurión del capitulo 10 de Hechos de los Apóstoles. Un gentil, quien fue inspirado a recibir a Pablo en su hogar, donde el Apóstol convirtió a Cornelio en otro Gentil.

Como lo indica Powers, Obispo Gibbons y el Padre Gross tenían la esperanza que esta relativa explosión del catolicismo en Newton Grove seria un modelo a seguir en todo el Estados, lo cual nunca ocurrió. La fe floreció en Newton Grove de forma única; ¿fue un milagro? Algunos lo piensan. En la iglesia, un vitral muestra al Dr. Monk mirando al cielo y Dios extiende su mano entre las nubes y toca la frente del doctor. Un manuscrito en el aire lee: “El dedo de Dios toco aquí”

Un Santo descansa aquí

St. Katharine Drexel (1858-1955) benefactora de la iglesia de Newton Grove, visitó el lugar en 1910.

St Katherine Drexel, la heredera de Filadelfia y monja fundadora de las Hermanas del Sagrado Sacramento, invirtió toda su fortuna, unos 20 millones de dólares, en su trabajo misionero, particularmente en el cuidado y la evangelización de los afroamericanos y los indios nativos.

EL Padre Garneau, experto en historia de la iglesia y en aquel tiempo Párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Newton Grove, escribió acerca de la generosidad de la Madre Drexel a la Iglesia en Carolina del Norte (The North Carolina Catholic in 1988) en la ocasión de su beatificación. (St Katharine fue canonizada en el año 2000.)

En 1895, Padre Garneau escribió: $500 fueron destinados a la ampliación de la iglesia de Newton Grove, con la provisión que una sección de bancos debe reservarse en la iglesia para el uso de “gente de color” y ellos siempre serán recibidos en la iglesia.”

Madre Drexel mantuvo comunicación con el Padre Michael Irwin, párroco de Newton Grove, por 20 años. “Él la informaba con regularidad de su progreso y esfuerzos de la misión rural, y suplicaba por su generosidad… siempre recibió su apoyo siempre y cuando le brindara atención la necesidad espiritual de la comunidad afroamericana…,”escribió Padre Garneau.

“En 1910, Madre Katharine visito al Padre Irwin en Newton Grove y se quedó con las hermanas que enseñaban a ambas comunidades (blanca y de color) en las escuelas existentes y fue testigo del trabajo misionero y el esfuerzo de la Iglesia Católica en este área, además del compromiso del Padre Irwin.”

El cementerio de sacerdotes

El 3 de octubre, Michael F. Burbidge, Obispo de Raleigh, dedicó un altar de granito en el cementerio de Nuestra Señora de Guadalupe en Newton Grove. El altar, el cual se encuentra cerca de la tumba de Obispo Vincent S Water, tercer Obispo de Raleigh, fue colocada en una sección del cementerio reservada para los sacerdotes de la Diócesis de Raleigh. También es lugar cada año de la Misa celebrada por el Obispo en el Día de los Santos. La inscripción en Latín se traduce: “Serás Sacerdote por siempre.”