“Dios viaja con nosotros”

La Diócesis de Raleigh les da la bienvenida a las Hermanas del Inmaculado Corazón de María.

A mediados de Julio, un camión de mudanzas confirmó la llegada de las cinco religiosas a la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes en Raleigh y dicha congregación de las Hermanas Siervas del Inmaculado Corazón de María (ICM) sirvió en la Diócesis desde 1977 hasta 1996.

El Monseñor Michael F. Burbidge, Obispo de Raleigh, anunció el regreso de esta congregación a mediados de año. -Nuestras hermanas, quienes sirvieron en Carolina del Norte anteriormente, tuvieron una buena experiencia y nuestra comunidad está ansiosa por su regreso –comentó la Hermana Lorraine McGrew, Superiora general de la Congregación.

En 1845 fue fundada la orden (ICM) por un joven misionero, el Padre Louis Florent Gillet, en Moroe, Michigan. En 1858, la congregación de renombre, fue invitada por el Obispo y Santo John Neumann, a servir en la Diócesis de Filadelfia y luego se estableció en 1871 en la nueva Diócesis de Scranton en Pennsylvania.

Estas cinco religiosas son las Hermanas: Marie Adams, Laura Teresa Downing, Mary Margaret Filan, Helene Therese McGroarty y Mary Agnes Ryan; y NC Catholics tuvo la oportunidad de entrevistarlas justo antes de su llegada a Raleigh.

La Hermana Rose Marie Adams

La Hermana Rose es la nueva Directora de Evangelización y Catequesis de la Diócesis de Raleigh. Proveniente del Noroeste de Pennsylvania, es la mayor de siete hermanos. In 1965 su directora de música la invito a formar parte de la congregación de Siervas del Inmaculado Corazón de María y después de mucha oración y discernimiento, ingresó a la comunidad. En 1975 la hermana comentó: -Para mi sorpresa, mi verdadera hermana Margie también ingresó a la congregación de las hermanas de ICM. Hoy en día, es la directora de una escuela de primaria a las afueras de Filadelfia.

La Hermana Rose se siente muy bendecida y agradecida de haber enseñado en una escuela primaria por veinte años en primero, cuarto, séptimo y octavo grado; los siguientes diez años fue la directora de una escuela en Penndel, Filadelfia y en Virginia Beach. Además, fue la Directora de educación religiosa por tres años y trabajó en la Archidiócesis de Filadelfia en el área de formación de fe para adultos por siete años.

Además, es directora espiritual y disfruta de la organización de retiros, talleres y de la asistencia de personas para que fortalezcan su fe y su amor por Dios. –Lo que me da mas satisfacción en mi ministerio es preparar a los niños para que reciban el sacramento de Penitencia, de la Santa Eucaristía y de la Confirmacion, porque estos sacramentos no solo acercan a los niños a Dios, también inspiran a toda la familia a crecer en la fe –comentó la hermana.

Al igual que la Hermana que la animó a formar parte de la congregación, la hermana Rose espera que durante su ministerio en Raleigh, muchas jóvenes consideren la vocación de la vida religiosa y al ICM. Ella esta convencida que todas las personas son amadas por Dios y que todos podemos irradiar el rostro de Jesucristo en nuestra vida cotidiana, en el trabajo, en la familia y en la iglesia. –Creo profundamente en la Espiritualidad de la vida diaria, pienso que toda vida es sagrada.

La Hermana Laura Teresa Downing

La Hermana Laura enseñará Teología en la escuela secundaria de Cardinal Gibbons. Ella creció en Maryland, en los suburbios de Washington DC, en lo que ella denomina “una típica familia católica irlandesa.” –Nuestra vida en familia se basa en la elaboración de comidas, en bailes irlandesas, en partidos de fútbol y en eventos parroquiales. Asistí a escuelas públicas y católicas hasta que asistí a la Universidad Inmaculata donde me gradué en Teología y en Educación. Recientemente, terminé mi postgrado en estudios religiosos y Escrituras en el Seminario de San Carlos Borromeo en Filadelfia.

La Hermana comenta que ella nunca pensó seriamente en formar parte de la vida religiosa hasta que terminó su primer año en la Universidad. –Me encantó la alegría de las hermanas y su religiosidad; es por eso que me interesé en formar parte de ella. Durante sus años de estudiante, visitó la misión de las Hermanas en Suramérica: –Fue una experiencia espectacular de servir en comunidad y supe que la vida religiosa, en particular la de ICM, eran para mí. La Hermana ingresó a la comunidad después de terminar su último año en la universidad y está por recibir sus últimos votos en agosto del próximo año.

La Hermana Laura ha enseñado matemáticas y religión en la escuela primaria Peter en Reading, Pennsylvania, y Teología en la escuela secundaria Bishop O’Connell en Arlington, Virginia. –Mi propósito es el de enseñar a los estudiantes a que amen a Jesús. ¡Estoy muy emocionada por formar parte de la facultad de Cardinal Gibbons y de la Diócesis de Raleigh!

La Hermana Mary Margaret Filan

La Hermana Mary Margaret nació en el Este de Orange en Nueva Jersey, y creció en Virginia en una familia de ocho hermanos.

-Recibí el llamado en mi corazón a la vida religiosa a muy temprana edad; solo supe que Dios me llamaba y por supuesto, me uní a las Hermanas del Inmaculado Corazón de María, quienes fueron mis maestras. Me sentí motivada por su espiritualidad, espíritus alegres, su servicio creativo y dedicado; también me sentí atraída a nuestras misiones de Suramérica, la cual considero una vocación dentro de otra vocación.

La Hermana ha enseñado a estudiantes de primaria y secundaria; además de su trabajo parroquial en los Estados Unidos, en Perú y Chile. En Raleigh, trabajará en la Iglesia de St. Bernadette en Fuquay Varina.

-Mi meta en St. Bernadette, es la de trabajar en conjunto con otras parroquias para profundizar la conciencia con respecto a la Misa, el tesoro de nuestra fe, y la importancia de adorar a Nuestro Señor en el Sacramento. También ayudaré con la formación de adultos y compartiré mi talento con el coro Hispano.

Le preguntamos sobre la convicción que trae al ministerio y sin dudar respondió: -Creo que estamos en las Manos de Dios, éste es Su trabajo. Él es la Viña y nosotros sus ramas. Jesús está presente con nosotros hasta el final de los tiempos en la Eucaristía, Él nos guía con Sus Palabras, nosotros formamos el Cuerpo de Cristo, ofreciendo nuestros talentos para servir a Cristo y al prójimo. Cada persona tiene un don y potencial para hacer el bien, por eso Dios realiza el llamado a hombres y mujeres a que se unan a Su ministerio. –Finalmente –La formación de fe es de estricta importancia para el futuro de nuestras familias, la iglesia y el de nuestro país.

La Hermana Therese McGroarty

-Soy una hija orgullosa de Tamaqua, un pequeño pueblo minero en el Corazón de la región minera de Pennsylvania. Estas semillas de mi vocación religiosa fueron fortalecidas por el ejemplo de la profunda fe de mis padres y de mi familia. Después de tantos sacrificios de nuestra comunidad católica, asistí a la escuela de ortografía y a la secundaria católica.

Mi servicio con las Hermanas del ICM durante mis años de formación, permitieron que esas semillas florecieran en una vocación religiosa. Sentí el llamado en mi corazón de ser misionera y descubrí que con las hermanas podía ser maestra y misionera a la vez.

La Hermana Helena ha servido en los Estados Unidos como maestra y realizó servicio ministerial por treinta años en Perú y Chile.

-Mi experiencia como misionera me ha enseñado que Dios viaja con nosotros –comentó la hermana. La Hermana Helene ha sido asignada a la parroquia de San Miguel Arcángel en Cary –donde en conjunto con el Monseñor O’Connor, buscamos maneras de utilizar mi servicio en la comunidad.

La Hermanas Agnes Ryan

La Hermana Mary Agnes trabaja con el Padre John Forbes como asociada parroquial en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes. Ella nació en Deadwood, Dakota del Sur y se mudó a los suburbios de Filadelfia a la edad de cinco años. Dos de sus tíos fueron sacerdotes y muchas de sus primas fueron Religiosas. –Todo esto mas el ambiente católico irlandés de mis padres, fortalecieron mi vocación de religiosa.

La hermana enseñó en escuelas de primaria por diecisiete años y también fue directora de educación religiosa por doce años en tres parroquias distintas en los suburbios de Filadelfia. Luego trabajó como Directora de educación religiosa por siete años en la Archidiócesis de Filadelfia y en el Centro de Ministerio de las hermanas del ICM.

Le preguntamos cual ha sido su mejor experiencia durante sus años de Hermana y dijo: -Cada misión ha sido una gran experiencia; por dondequiera que el Señor me necesite, he asistido y siempre recibo su bendición.

-Ahora después de cuarenta años de experiencia en la educación religiosa, en la preparación sacramental, en retiros, talleres, cursos, etc., siento que Dios me invita a explorar otras dimensiones del área ministerial en mi nueva misión de Raleigh.