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La Hermana Mary Isaac del Centro de Servicios de Saint Mary en Tileston, demuestra su amor por los más necesitados

Por Rich Reece / Fotografía de EW Photography

“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14)

En la puerta de la oficina de la Hermana Mary Isaac Jogues Koenig del Centro de Asistencia de Wilmington, hay un letrero que dice “el amor crece aquí;” y bajo el mismo, está la foto de una mujer en llanto agradeciendo a la Hermana Isaac y a la voluntaria Elise. Semanas antes, la joven madre de cuatro hijos vino al centro necesitando $200 para completar su factura de electricidad puesto que le iban a cortar el servicio eléctrico al día siguiente –generalmente no puedo darle a una sola persona más de $40, pero con el subsidio que recibimos (St. Mark), es posible dar $100 a las familias. En este caso, como ella había acudido a tantos lugares, decidimos darle $200 para que pagara su factura eléctrica. Además nos dijo que regresaría el mismo día con la diferencia y lo hizo. –comentó.

Al igual que los cristianos anticipan la llegada de la Natividad de Cristo, la cual es la celebración del amor de Dios en la persona de Jesús, es natural preguntarse “¿Cómo es que ese amor continúa haciéndose realidad hoy en día?” El Centro de Servicios de la Hermana Issac nos sirve de inspiración. De lunes a jueves, el Centro distribuye alimentos, comida, muebles, artículos para el hogar, y artículos para la higiene personal a todas las personas que acuden al centro a los que la Hermana y los 150 voluntarios del centro se refieren como “huéspedes.”

El Centro está abierto desde las 9a.m hasta las 11:30 –pero siempre antes de abrir el Centro, ya tenemos una línea de 35 huéspedes esperando, de los cuales, diez quizás reciban $40 en un cheque a nombre del encargado o de la compañía eléctrica, o para la gasolina –comenta. Los huéspedes comienzan a llegar en la madrugada, cuando aún está oscuro, aunque si está lloviendo o está haciendo frio, la Hermana los deja entrar temprano y por eso siempre llenan el cupo mucho antes de abrir las puertas.

Los huéspedes son entrevistados por tres voluntarios sucesivamente para determinar sus condiciones y asesorarlos con sus posibilidades. Si necesitan dinero para pagar sus cuentas, buscan a la Hermana Isaac. Los jueves por la mañana, su primer entrevistado fue un veterano de la armada que tiene una factura de una compañía de almacenamiento en Utah. Aunque reside en Wilmington, compró algunos regalos para sus hijos en Navidad cuando estaba en Utah y necesita sacarlos del almacén porque no contaba con los beneficios por discapacidad. En el transcurso de la entrevista, cuenta que él estudio en la Escuela Saint Mary, y de hecho, la Hermana Isaac quien comenzó el Centro de Asistencia en 1984, trabajo allí al momento que el veterano era estudiante. La Hermana escribe un chequé a nombre del almacén con mitad de la cantidad total para la factura –soy débil con os veteranos porque mi hermano participó en la guerra de Vietnam –comenta.

La Hermana Isaac, quien creció al norte de Nueva York, es miembro de la Congregación de Hermanas Ursulinas, primordialmente una Orden de obras educativas. –Ellas fueron mis maestras, y siempre quise ser una de ellas –comenta. Ella obtuvo dos licenciaturas de la Universidad Marquette. En los años 60 y 70, trabajo en administración educativa en Milwaukee y Louisiana y luego vino a Saint Mary para trabajar en formación de fe. En cuanto recibieron a otra Hermana Ursulina en Carolina del Norte para hacer el trabajo, Padre Steve Worsley (ahora Monseñor) sugirió que la hermana Isaac dedicara su tiempo a los pobres.

Ella comenzó lo que ahora se conoce por St Mary Social Outreach Program (en inglés) el cual brinda ayuda a los más necesitados del centro de Wilmington y las ciudades vecinas. La Hermana Isaac también ayudó a fomentar el programa de viviendas y comunidades de bajos recursos HUD (por sus siglas en inglés) para ciudadanos jubilados en su área, los apartamentos Hadden Hall, impulsó la dispensa de alimentos (Mother Hubbard’s Cupboard) la cual proporciona alimentos a miles de individuos y familias. Una de las más recientes iniciativas es un programa enfocado a las necesidades alimenticias de las personas que sufren de diabetes. Unas 100 personas diabéticas reciben alimentos mensualmente como carnes frescas, frutas y vegetales para mantener la enfermedad bajo control.

Por su trabajo, la Hermana Isaac ha recibido el Premio Albert Schweitzer de Relaciones Humanas de Carolina del Norte-Wilmington, el Premio de la Universidad Marquette por su Servicio a la Comunidad, y el Premio de la Iglesia Unitaria, entre otros. Cuando otorga entrevistas y acepta premiaciones, lo hace con el propósito de crear conciencia de las necesidades y la dignidad de los más pobres.

-Lo que cuenta es la educación. Busco eliminar los estereotipos que tienen las personas de la gente pobre: que son flojos, que no les importa, que no quieren trabajar. Casi todas las personas que conozco tratan de vivir con solo $600 o $1000 al mes. Una señora vino esta mañana para pedir ayuda porque solo recibe $600 de su seguro social y su renta es de $150 semanales. Así que le digo a las personas que lo que nosotros hacemos no es dar limosna, ¡es una ayuda!

¿Cómo les enseña a las personas acerca de los más necesitados?

-Enseño a través de historias y animo a las personas a ser voluntarios. Muchas personas no quieren hablar con los pobres; les dan cinco dólares y se van. Pero aquí conoces a los pobres de carne y hueso y el valor que se necesita para pedir ayuda. Cuando miras lo poco que tienen solo te viene una pregunta a la mente “¿cómo sobreviven?”

Nos comentó de un hombre que vive en un albergue cuyo costo es de $20 semanales –somos sesenta hombres de todas las condiciones viviendo en un lugar pequeño –explica. No creo que puedan sobrevivir así y los dejan salir a las 6 de la mañana y no pueden regresar hasta las seis y media de la noche. Por eso los ves deambulando por las calles. ¿Ustedes creen que ellos quieren deambular todo el día por las calles? Gran parte de lo que hacemos aquí es ayudar a las personas a sentirse bien consigo mismos. Así que cuando vienen por ropa, por ejemplo, tenemos vestuarios y voluntarios que saludan a los huéspedes, consiguen su talla apropiada y buscan la ropa que piensan los hace ver bien. Pienso que los pobres se dirigen a nosotros en parte porque se sienten fuera de lugar y porque les mostramos respeto –comenta.

Un almacén como este depende de una gran variedad de ayuda. Tenemos voluntarios de todas partes, personas como Mary Ann Kotas, quien solía trabajar en IBM, desarrolló hojas de cálculo para llevar la cuenta de todas las personas que reciben ayuda y cuándo la recibieron. Mary Ann también administra los muebles, la cual le permite seleccionar las piezas de acuerdo con lo que necesitan y solicitar más donaciones. También nos comentó acerca de un hombre que vino desde Wilmington para reclamar la custodia de sus hijos. –la madre es adicta al crack y el padre necesitaba unas camas para sus hijos. Al siguiente día regresó para agradecernos porque era la primera vez en mucho tiempo que los niños dormían en unas camas de verdad –comenta. La parroquia tiene un camión, y un programa que les permite a las personas trabajar para pagar por el alquiler, buscando y llevando muebles.

La Hermana Isaac agradece el apoyo que recibe de los párrocos de St. Mary y la Escuela Tileston, las cuales están ubicadas en el mismo edificio. Las parroquias vecinas de Wilmington, St Mat, Inmaculada Concepción y St Therese, donan dinero, objetos, y voluntarios al Centro – recibimos un montón de cosas y pienso que recibimos donativos porque las personas ven que nosotros los entregamos –dice.

Padre Robert Kus, párroco y Rector de St Mary, nos habló del ministerio de la Hermana Isaac –ella convierte a nuestra parroquia en una luz de esperanza para los más pobres de la Costa de Cape Fear. Siempre trata a sus huéspedes como un respeto total, demostrándole a nuestra comunidad parroquial lo que significa ver a Cristo en cada persona.

Durante todo el año, no solo en navidad, el Centro de Servicios de St Mary en Tileston, encarna el amor de Dios entre los pobres, pero en especial, durante esta temporada, el ejemplo de la Hermana Isaac es un reto para todos nosotros –estamos llamados a servir y ¿cómo podemos responder? –finaliza.