Una carta de amor de Dios
Eso es lo que recibimos de la Sagrada Escritura
Son estas enseñanzas bíblicas? A veces se piensa de los católicos que sus creencias no son bíblicas, pero esto no es cierto! No hay ninguna doctrina católica que no este por lo menos implícita en las Escrituras. A continuación les brindamos una breve sinopsis de la evidencia de las doctrinas católicas en las Escrituras que son consideradas como extraídas de la Biblia.
- La Eucaristía es el Cuerpo y la Sangre de Cristo: 1 Corintios 10:16, 11:27-30; Mateo 26?26-28; Mark 14:22-24; Lucas 22:19-20; Juan 6:47-63,66
- La veneración a la Virgen María: Lucas 1:28 41-43, 48; Juan 19:25-27; Apocalipsis 12:1-6
- La intersección de los Santos: Jeremías 15:1; 2 Macc 15:14; Mateo 22:30; Lucas 15:10; 1 Corintios 4:9; Hebreos 12:1; Apocalipsis 5:8, 6:9-10
- Relics: Hechos 19:11-12
- Poder de los Sacerdotes para perdonar los pecados: Mateo 16:19, 18:15-18; Juan 20:23
- Infalibilidad Papal: Mateo 16:18-19; Lucas 22:31-32; Juan 21:15-17
- Purgatorio: Salmos 66:12; Isaías 4:4, 6:5-7; Miqueas 7:8-9; Malaquías 3:2-4; 2 Macc 12:39-42, 44-45; Mateo 5:25-26, 12:32; Efesios 4:8-10, 1 Corintios 3:11-15; Apocalipsis 21:27
- Ángeles Guardianes: Salmos 34:7, 91:11; Mateo 18:10, Hechos 12:15, Hebreos 1:14
Quizás alguna vez hayan visto la comedia romántica Tienes un E-mail (You’ve Got Mail en inglés), en ella refleja la emoción de las personas al recibir correspondencia de sus seres queridos y con esta carta de Amor de Dios, ¡todos recibimos un correo y debemos sentirnos emocionados al leerlo!
La revelación de Dios en la Escritura es como un “manual de instrucción” en nuestras vidas, pero en realidad, la Palabra escrita de Dios es similar a una carta de amor y no a un manual de instrucción. El Dei Verbum nos dice “… en los libros sagrados, el Padre que esta en el cielo viene con amor a recibir a Sus hijos y habla con ellos“ (DV 21)
Primero que todo, hay ciertos hechos con relación a las Sagradas Escrituras que el Dei Verbum claramente expone y que sirve como los cimientos de nuestro entendimiento. Dios es el autor de la sagrada Escritura la cual es la Palabra de Dios por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo. La palabra inspirada significa literalmente “espirada por Dios” porque Él es el autor y las Escrituras tienen el carisma de la inspiración.
Dios inspiró a los autores de la Biblia y ellos no solo copiaron lo que el Espíritu Santo les dictaba, sino que Dios utilizo el máximo de sus facultades y poderes para que Él actuase con ellos y por ellos; fue por medio de estos autores que consignaron por medio de la escritura todo lo que Él quería por escrito” (DV 11) La inspiración es algo misteriosa, pero entendemos como funciona si hacemos una analogía con Incarnación: de la misma manera que la segunda Persona de la Trinidad asumió un carácter humano, Dios se ha expresado en “la palabra del hombre” a través de la ayuda de autores humanos. (DV 13)
La Sagrada Escritura nos enseña la verdad. La doctrina de inerrancia sigue lógicamente la inspiración de las Escrituras y puesto que Dios es el autor de las Escrituras, todo lo que lo autores afirman es confirmado por el Espíritu Santo.
Comprensión de la sagrada Escritura
Dei Verbum explica como debemos comprender o interpretar el significado de las Escrituras, por ejemplo: Dei Verbum expone que debido a que los autores son autores auténticos es importante entender la intención de los autores para capturar el significado del pasaje. Esto significa que cuando leemos la Biblia, debemos preguntarnos cuál es el propósito del autor al escribir cierto pasaje: ¿La intención del autor fue la de narrar una historia, un cuento, una parábola o una profecía? ¿El pasaje es una oración o un poema? La verdad es expresada de diferentes maneras de acuerdo al tipo de texto. Muchas de las contradicciones aparentes en la Escritura se pueden resolver teniendo en cuenta que la intención del autor no siempre fue que tomáramos el significado de forma literal.
Sin embargo, la regla mas importante para comprender la Escritura dada por el Dei Verbum, es que la “sagrada Escritura deber leerse y ser interpretada bajo la luz del mismo Espíritu por la cual fue escrita” (DV 12) El Espíritu Santo quien inspiró a los autores de la Biblia es el mismo Espíritu que guía a la Iglesia hacia la verdad. (Juan 14:25-26) Ninguna verdad de la revelación puede contradecir a otras verdades de la revelación. Una prueba de autenticidad de la revelación es si es consistente con ambos, el contenido y la unidad de toda la Escritura, y la tradición viva de la Iglesia. (DV 12) Muchos de los pasajes de la Escritura son malinterpretadas porque han sido sacadas de su contexto.
La Biblia proviene de la tradición viva de la Iglesia y no viceversa. Los sucesores de Pablo y de los Apóstoles, el Papa y Obispos en unión a Él, autorizaron los libros de la Escritura. Todavía, la tarea de interpretar la Escritura hoy en día es realizada por el Papa y por obispos en unión a Él en el Magisterio. ¡Debemos tomar una pausa por un momento y considerar este gran don! Dios no nos dejo solos para entender Sus palabras, Él nos ha garantizado el correcto entendimiento de la Biblia por medio de la Iglesia. Sin esta autoridad que nos guíe, podríamos estar expuestos a la interpretación subjetiva de una sola persona.
Jesucristo es el centro de las Escrituras: Finalmente, se debe decir una palabra o dos del Evangelio, el “corazón de toda las Escrituras” (CIC 215) Jesucristo es el centro de toda revelación y Su Evangelio es el centro o el corazón de las Escrituras. Todo lo incluido en el Antiguo Testamento nos guía a Cristo, y todo lo que está en el Nuevo Testamento hace referencia a Él. San Agustín expresó: “Dios… inteligentemente organizó que el Nuevo Testamento estuviese oculto en el Antiguo y el Antiguo se manifieste en el Nuevo.”
Hoy en día, algunas personas cuestionan la fiabilidad de los Evangelios como documentos históricos. En la superficie, pareciera que los cuatro autores del Evangelio se contradicen y no pueden contarse como fuentes confiables. Sin embargo, es importante recordar que los autores del Evangelio no tuvieron la intención de rendirnos “cuentas” de la vida de Cristo. Dei Verbum nos explica de la siguiente manera: “Los autores cuando escribieron los cuatro Evangelios. Seleccionaron ciertos elementos que han sido transmitidos por vía oral o de forma escrita; otros sintetizaron o explicaron con perspectiva la situación de las iglesias, manteniendo la predicación, siempre diciéndonos la verdad acerca de Jesús” (DV 19)
4 maneras de incorporar la sagrada Escritura en nuestro día a día
¡De cualquier manera en la que usted decida incorporar las Escrituras en su vida, jamás se arrepentirá! Recuerde que Él prometió lo siguiente “el que busca encuentra” así que si quiere conocer mejor a Dios en Su Palabra, será bendecido en abundancia.
- Reflexione en la lectura diaria de las Escrituras. La iglesia se ha encargado de presentar la Palabra de Dios a los feligreses durante la Liturgia de la Palabra entre las Misas dominicales y las Misas semanales. El Leccionario está organizado en ciclos sistemáticos entre textos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento los cuales cubren una vasta representación de las Escrituras durante el curso de los años. Si puede o no asistir a Misa, lea y reflexione las lecturas diarias, siguiendo el Misal Romano o buscando las lecturas en su Biblia.
- Ore en la Liturgia de las Horas. La Liturgia de las Horas, es realizada a diario por el clero, los religiosos y los laicos del mundo entero. Las horas están compuestas por salmos y lecturas breves de las Escrituras, mas oraciones de alabanza y peticiones. Puede obtener un breviario, el libro de oración de la Liturgia de las Horas, en las librerías católicas.
- Asista a un grupo de estudios bíblicos. Pregunte en su parroquia sobre los grupos de estudio para conocer a Dios en la Escritura y estudiar Su Palabra con los demás. Pregunte en su librería católica mas cercana por material de estudio para aprender por su cuenta de no estar disponible ningún grupo de estudio en su parroquia.
- Lea la Biblia todos los días. Dedique una parte de su tiempo para leer la Biblia y reflexionar acerca de lo que Dios quiere comunicarle; puede ser tan formal como un Lectio Divina, método de lectura y contemplación de las Escrituras, o tan simple como leer un Salmo o un capitulo de los Evangelios a diario. Deje que el Espíritu Santo lo guíe en su selección y lea con detenimiento, para que así le llegue hasta el corazón.