San Pablo inspira nuestro camino hacia la Cuaresma

En vista de la celebración del Año Paulino en la que conmemoramos el 2000 aniversario de su nacimiento, comenzando desde el 28 de junio de 2008 hasta el 29 de junio de este año, seguimos su ejemplo y sus palabras como fuente de inspiración en nuestro camino hacia la cuaresma.

¿Sabes que la bondad de Dios es una invitación al arrepentimiento?” (Romanos 2:4)

Saulo, perseguidor de cristianos, encontró al Señor Resucitado en camino a Damasco. El Señor adentró en lo más profundo de Saulo, acabando con su resistencia, causándole una transformación radical, un cambio completo de mente y de corazón. El Señor con su bondad espera hacer lo mismo con cada uno de nosotros. Recuerden, la Cuaresma no es una temporada en la que por nuestra propia cuenta, abandonamos comportamientos destructivos para convertirnos en una nueva persona; la Cuaresma es una temporada que nos invita a intensificar nuestro compromiso con el Señor quien tiene la fuerza para cambiarnos y transformarnos. La Cuaresma es un llamado a orar fervientemente, para meditar la Palabra de Dios, y para celebrar Su presencia en el Sacramento de Reconciliación, y para descansar frente a su presencia en el Sacramento Sagrado. Esta temporada es una invitación al arrepentimiento por la gracia de nuestro Señor Jesucristo para nuestra renovación.

¡Ay de mí si no predico el evangelio!”(1 Corintios 9:16) Al igual que Pablo y sus Discípulos, hemos sido enviados a nuestros hogares, escuelas, trabajos y comunidades a ser testigos del Señor Jesucristo en palabra y acción. Con frecuencia encontramos a aquellos que no adoptan la Verdad de Su Evangelio, incluyendo el respeto por toda vida humana desde el momento de su concepción hasta el momento de su muerte natural. No es siempre fácil vivir y predicar la Verdad, sin embargo, es necesario y esencial. La Cuaresma es una temporada sagrada para examinar el ejemplo que damos y para renovar nuestro compromiso para ser testigos auténticos renunciando al miedo, para que el Evangelio nos hable siempre con convicción y compasión.

En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gálatas 6:14) En su misión de Apóstol del Señor, Pablo, a sabiendas que podría ser perseguido o sufrir por seguir a Cristo, en ningún momento se apartó de la cruz, así que nosotros tampoco debemos hacerlo. Todos nosotros, de alguna forma, compartimos el sufrimiento de Cristo en cuerpo y espíritu.

Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus *pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.14 En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.” (Gálatas 5:13-14) Pablo nos recuerda con frecuencia que somos un mismo cuerpo unido en el de Jesucristo. La Cuaresma es una invitación especial para reconciliarnos con los demás. Tome la iniciativa y perdone a algún miembro de su familia o a un amigo con el que tenga alguna disputa. Solo así puede estar en paz! La Cuaresma también es especial para aumentar nuestros esfuerzos para ayudar al más necesitado entre nosotros. También puede participar en las innumerables obras de beneficencia de su parroquia o de su comunidad. Su generosidad, bondad y compasión ayudan a fortalecer el Cuerpo de Cristo entre nosotros. ¡El amor nunca falla!

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13) Pablo tenia muy en cuenta sus limitaciones y debilidades, por esta razón, dependía más y más de Cristo, al igual que todos nosotros. Esta temporada es una oportunidad para dejar atrás el pecado, para el arrepentimiento y para nuestra renovación. Es un tiempo para aceptar el sufrimiento con esperanza, para predicar el Evangelio y renovar nuestra convicción, ofrecer nuestro perdón a aquellos que nos han herido y demostrar un amor desinteresado. Somos bendecidos al saber que nuestras respuestas no dependen de nuestra naturaleza frágil. Es un tiempo para intensificar el encuentro con nuestro Señor Jesucristo y para decir con convicción “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Con fe, es mi esperanza que ustedes, sus seres queridos y todos los que se benefician de su servicio, reciban abundantes bendiciones espirituales durante la Cuaresma.

-- Excelentisimo Señor Michael. F. Burbidge, Obispo de Raleigh