El Mes De Mayo

Durante el mes de mayo vivimos diferentes momentos que ayudan a intensificar nuestra celebración del tiempo Pascual:

En los domingos la liturgia nos regala hermosas imágenes de CristoResucitado: el Buen Pastor, la imagen del Viñador, la marca de su vida, muerte y resurrección que es el amor y el momento de su Ascensión al cielo, con la misión de la Iglesia de ir por todo el mundo a anunciar el Evangelio.

Todo esto enmarcado con el gran regalo del día de Pentecostés donde el Espíritu Santo nos renueva, nos santifica, nos vivifica y nos consagra para que la vida de la Iglesia siga no solo anunciando a Cristo por toda la tierra, sino que ese anuncio se haga con el signo del amor, la caridad y la justicia que caracterizó la misión terrenal de Cristo y el continuo esfuerzo de toda la Iglesia de permanecer unidos a Él para dar frutos de vida, guiados por el mismo Cristo en medio de los diferentes momentos de la historia.

Todo esto es hermoso de verdad, pero es la misión de cada cristiano y de toda la Iglesia, poder ver más allá de los acontecimientos del mundo, más allá de los planes y las obras. Más allá de los discursos y los silencios que hacemos, más allá de las tareas cumplidas y de las obras pendientes. Nuestra misión es poder hacer que el amor de Dios mueva nuestra vida, llevándonos a la unidad con Cristo y nuestros hermanos y viviendo la humildad para seguir bajo la guía de Cristo como nuestro Pastor.

De esta manera, este mes nos ayuda a celebrar la vida de todos los que conformamos la vida de la Iglesia (el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos, todos los laicos, los que ejercen la misión en el hogar de padres, madres e hijos, los que sirven, los que sufren, los que son niños, jóvenes o adultos) y nos ayuda a consagrar a cada uno bajo la acción del Espíritu Santo para vivir en la unidad y la gracia que nos comunica con Dios y nuestros hermanos para poder ser instrumentos del amor de Cristo.

Padre Fernando Torres