“Ser ricos ante los ojos de Dios”
En estos tiempos de crisis económica, hacemos bien en crecer espiritualmente. Para aquellos bautizados en Cristo, no somos ricos de acuerdo a los estándares de éste mundo, sino ricos en Dios.
Para lograrlo, es necesario evaluar nuestras prioridades. Piensen en el tiempo, dinero y esfuerzo que invertimos en nuestros proyectos, deportes, o actividades recreativas; piensen como nos consume el trabajo, piensen como nos distrae el deseo de ser exitosos. ¿Cómo se compara este tiempo y energía que invertimos a diario, con el que le dedicamos a Dios, a la oración y a la practica de nuestra fe?
Para ser ricos ante los ojos de Dios, debemos brindarle alabanza constante; debemos ser concientes de todas las bendiciones que tenemos, y reconocer a Dios como la fuente que debemos agradecer a diario. Tómese un momento para reflexionar sobre los dones que casi siempre damos por sentado, sea más conciente aún de la abundancia de bendiciones que el Señor derrama sobre ustedes.
Ser ricos ante los ojos de Dios significa “abandonar” todas las cosas materiales que simplemente no necesitamos. Cuando decidamos hacer una limpieza extensa de nuestras casas, casi siempre nos sorprendemos por la cantidad de cosas que hemos acumulado con el tiempo. Para ser libres, debemos eliminar la acumulación de objetos y el caos de nuestras vidas. Si vamos a ser ricos antes los ojos de Dios, debemos entender lo que es verdaderamente importante para poder “abandonar.”
Cuando nos demos cuenta que todas nuestras la bendiciones provienen de Dios y que tenemos mucho mas de lo que necesitamos, el siguiente paso es evidente: debemos compartir generosamente con los demás. A menudo escuchamos que nuestra verdadera fuente de riqueza no proviene de las cosas que tenemos, sino de las cosas que damos. El día que Dios nos haga el llamado, seremos juzgados por compartir nuestras bendiciones, nuestros recursos y nuestros dones con los demás, en especial con aquellos que lo necesitan mas.
Para reflexionar en profundidad sobre el significado de ser ricos ante los ojos de Dios, por favor encuentren el tiempo necesario para leer la carta encíclica del Santo Padre, Caritas in Veritate. En la página Web Diocesana encontraran un enlace que los dirigirá a la carta, en la cual nuestro Santo Padre nos recuerda que en medio de los problemas y dificultades que enfrentamos en nuestra nación y en el mundo entero, nosotros tenemos la solución. En pocas palabras, debemos comenzar con amor; un amor que exprese la verdad, para asegurar que cada persona tenga la dignidad y el reconocimiento que se merecen, al igual de ser diligentes al compartir los recursos de la madre tierra equitativamente y cuidar el medio ambiente para generaciones futuras. En la carta, nuestro Santo Padre también hace énfasis sobre la situación económica actual: “La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo.”
Esta edición de nuestra revista Diocesana destaca el aniversario 800 º de San Francisco, un perfecto ejemplo de simplicidad y humildad de como podemos ser ricos ante los ojos de Dios. Es ideal que leamos de nuevo los escritos de San Francisco y estudiemos su legado.
Ciertamente, podemos meditar con las siguientes palabras de San Francisco de Asís: “Donde hay caridad y sabiduría cristiana no existe temor ni ignorancia. Donde hay paciencia y la humildad no existe la ira ni el desasosiego. Donde existe la alegría y la pobreza, no existe la codicia ni la avaricia. Donde hay paz y meditación, no existe la ansiedad ni la duda.”
A través de la intercesión de San Francisco de Asís, vivamos en la verdadera caridad para ser ricos ante los ojos de Dios.