El Padre John Victor Gournas Fue Ordenado en una Emotiva Celebración

El Reverendísimo Michael F. Burbidge ordenó sacerdote al Padre John Victor Gournas el 22 de mayo en la Catedral del Sagrado Corazón en Raleigh.

El Padre Gournas fue presentado por el director de las Vocaciones Sacerdotales Padre Bernard Shlesinger, VF, como candidato al servicio de la diócesis. Después de las preguntas correspondientes, fue elegido digno de la ordinación por el Obispo Burbidge, cuya aceptación fue motivo de aplausos en la catedral.

El Padre Gournas es nació en Raleigh, hijo de Johnny y Helen Gournas, cuyos padres murieron hace algún tiempo atrás. El tiene un bachillerato de la Escuela Superior Sanderson en Raleigh como una Licenciatura de Ciencias y una Maestría de Ciencias de la Universidad de North Carolina. Entre los asistentes estaban amigos y familiares, junto a sus hermanas mayores: Liz Taylor, que vive con su familia en Blue Springs, Missouri, y Toni Davis, que vive con su familia en Raleigh.

Expresando gratitud por las bendiciones del día y por la Iglesia, y la Diócesis de Raleigh, el Obispo Burbidge dijo: “Ofrecemos la gracias a Dios por guiar a Vic hasta este momento sagrado y por su ‘si’, entusiasta al llamado que Dios le ha hecho.”

En su predicación, el Obispo Burbidge explicó la lectura Evangelio, cuando Jesús dijo a Pedro: “Apacienta a mis ovejas.”

“Vic, para ocuparte del rebaño de Dios y apacentarlos, necesitas primeramente ocuparte de tu propia vida spiritual y permitirte ser cuidado,” dijo el obispo. “Es tu relación con el Señor que te da todo lo que necesitas para apacentar a tus ovejas.”

Animó al Padre Gournas diciéndole: “Apacienta a la gente de Dios, con la predicación de Su Palabra. Apacienta a la gente de Dios en las celebraciones de los sacramentos. Apacienta a la gente de Dios, especialmente a aquellos que tienen la mayor necesidad de que se les lave los pies y, que como Jesús, llegues a servir y no hacer servido.”

Y, recordó al Padre Gournas la fuente de la fuerza de un sacerdote: “Por todo este trabajo maravilloso y bonito misterio, comprende, Vic, que no eres tú, en realidad, el que está haciendo este trabajo de ocuparse, apacentar y el cuidar,” el obispo dijo. “Es el Señor en cuya presencia te pones, el Uno actuando en y por tí. Te promete las gracias y las fuerzas que necesitarás. Te da su Madre como tu madre para ayudarte. Quédate siempre cerca de María. Repite diariamente la oración bonita que Nuestra Padre Santo recientemente recitó: ‘María, Madre de los sacerdotes, no te canses de visitarme; libérame del peligro; consuélame; susténtame; ven en mí ayuda.’

“Te quedas cerca de tus queridas hermanas y tus familiares y constantemente ora por la ayuda de tus padres amados, que te miran hoy y, no hay duda, con felicidad profunda. Vic, también, depende de sus hermanos sacerdotes, que esperan apoyarte de todas las maneras posibles. Trabaja en colaboración cercana a ellos, los religiosos, y el laicado. Como un seminarista, has experimentado el apoyo profundo de los fieles laicos en esta diócesis maravillosa. Confíate. Ellos no van a flaquear en su apoyo. ¡Ellos aman a sus sacerdotes y nosotros los amamos!”

Después de la predicación del Obispo, el Rito de la Ordinación continuó con el Padre Gournas prometiendo la fidelidad a Cristo y al ministerio sacerdotal. Se arrodillando delante del Obispo Burbidge, con las manos tomadas por el obispo, el Padre Gournas prometió respeto y obediencia él y a sus sucesores. Entonces, se le confió el regalo del Espíritu Santo por la imposición de manos, acompañado de la Oración de Ordinación. El obispo entonces ungió las palmas de las manos de Padre Gournas como un signo de consagración del Espíritu Santo. En una entrevista hace poco días después de su ordinación diaconal, el entonces Decano Gournas dijo que venía al sacramento con el gratitud y la confianza en la asistencia de Dios. “El honor y la responsabilidad del sacerdocio puede perecer inconsolable,” dijo, “aunque recuerdo que Dios me lo ha encomendado. No estoy solo. Solamente necesito estar y permitir que Dios trabaje por mí.”

De una formación Protestante y evangélica, el Padre experimentó una “renovación espiritual y una renovación de la esperanza” cuando se encontraba en sus treinta años, que le condujeron a reunirse con la Iglesia Católica. Pero había sido atrapado por las prácticas católicas como el rosario y la Eucaristía siendo un joven. “Creo que, en la iglesia Protestante, el énfasis fue más en la parte individual y la respuesta emocional de cada uno,” dijo. “Leyendo sobre la Iglesia Católica, me pareció muy tranquiliza oír que no reinventamos la Iglesia; vino de Jesús. Y la adoración no dependía de cómo me sentía. Siempre podría ir a la Eucaristía y saber que podría participar y ser cuidado.”

Otra gran influencia en su vocación, el Padre Gournas dice, fue cuidar por su madre en los años finales de su vida. “A pesar de su sufrimiento, vi el poder de cuidar de alguien cerca de mí,” dijo. “En el centro de asistencia donde vivía, vi mucha satisfacción, relaciones bonitas y curación – no físicas sino espirituales y emocionales.”

Otra oportunidad de alcance que inspiró al Padre Gournas como seminarista, fue hacerse voluntario en el comedor de la caridad. “Me demostró que tenía la capacidad de conectar con personas de diferentes orígenes, viviendo en situaciones diferentes a las mías. Vi que Dios estaba presente en estas situaciones.”

Habló también de su año de diaconado y cuan satisfecho sentía por la oportunidad de predicar. “Me sentía feliz que Dios me atraiga hacía él y me haga crecer en mi vida, y hacienda que muchas vidas lleguen a él.”

El Padre Gournas celebró su primera Misa, el 23 de mayo en su parroquia natal, el Evangelista San Lucas en Raleigh. Desde el 30 de junio, servirá como vicario parroquial de la Parroquia de San Pablo en New Bern.