Jóvenes Adultos de la Misión a Honduras Comparten su Experiencia
El décimo aniversario de la Misión Diocesana de Jóvenes Adultos se llevó a cabo entre el 27 de febrero hasta el 6 marzo de este año. Para este viaje los miembros del equipo seleccionaron el tema "Ir mar adentro" (Lucas 5:4) y para muchos de los 19 entusiastas misioneros significó literalmente entrar en aguas desconocidas. Cada mañana nos reuníamos con el Padre Marcos Ayala de San Juan Pueblo en Honduras, para celebrar la Santa Misa en el patio al aire libre del hermoso Hotel Los Amigos. Por la tarde, el grupo se reunía para pasar el día en oración, cantando y narrando bellas y desgarradora historias de la gente y la forma en que Dios había tocado los corazones de los misioneros y de los hondureños por igual.
Los preparativos para el viaje se realizaron un año antes para recaudar los fondos necesarios y darles tiempo a los misioneros de familiarizarse con el viaje. Las colectas se realizaron en la Catedral del Sagrado Corazón, en la Parroquia del Centro Newman de Estudiantes Católicos, en otras parroquias y con ayuda de tres proyectos escolares para recaudar fondos y crear conciencia acerca de los esfuerzos de la misión. Gracias a la bondad y a la generosidad de tantas personas de la Diócesis de Raleigh, pudimos llevarnos a Honduras varias cajas coloridas de plástico con 305 pares de zapatos, 600 pares de anteojos y 250 uniformes escolares.
Nuestro equipo conformado por doctores, enfermeras, técnicos médicos, obreros, científicos, ingenieros y profesores, cuyas competencias profesionales correspondían a las necesidades de las personas del lugar, nos ayudó a examinar a los pacientes en la clínica, a recetar los tan necesarios medicamentos, a instalar paneles solares en la iglesia para generar electricidad y enseñar Inglés en la escuela pública secundaria.
Durante nuestra semana en Hondura fuimos muy bendecidos; conocimos a gente muy hermosa y a un país tan rico en recursos naturales. Estamos muy contentos y agradecidos por habernos lanzado "mar adentro" y ver el rostro de Cristo en nuestros hermanos y hermanas hondureños. Le pedimos a Dios que los bendiga y los colme con todo lo que necesiten para vivir una vida plena y saludable. Cuando volvimos a casa, compartimos nuestras experiencias y conocimientos aprendidos durante esa semana en Honduras.
Lori Schweickert, es una Psiquiatra que ha coordinado y participado en todos los 10 viajes misioneros diocesanos a Jamaica, República Dominicana y Honduras. –Esta semana fue todo lo siempre había esperado de un retiro, acercarme más a Cristo, a nosotros y al prójimo. El trabajo fue sin duda todo un reto y a veces emocionalmente desgarrador. La oportunidad de experimentar la Misa diaria y de servir a Dios con gente a la que aprendí a amar y admirar hizo de esta semana una verdadera Semana Santa – comentó.
-La gente que conocimos eran tan acogedora y llena de amor por Dios –recordó Gwen Konsler, enfermera de oncología pediátrica. –Apreciaban el mero hecho de que viniéramos a ayudar, aunque fuera por tan corto tiempo. Pusieron a Dios y sus familias por encima de todo y son un ejemplo fantástico por lo que debemos luchar todos los días –comenta.
Bill Rearick es un químico de textiles. –Estamos saturados por nuestros medios modernos de comunicación con noticias sobre los pobres y las personas que necesitan ayuda –dijo –de modo que a menudo se convierte en algo estático en nuestras vidas. Pero cuando te encuentras con el pobre y lo vez cara a cara, todo cambia. Esta misión a Honduras ha sido una de las mejores experiencias espirituales que haya podido tener –explica.
-Durante años he escuchado con asombro a nuestras Hermanas del Inmaculado Corazón de María (IHM) hablar de sus experiencias con los pobres en los países de Perú y Chile, donde nuestras hermanas han servido desde principios de 1920 – comenta la Hermana Rose Marie Adams (IHM) Directora Ejecutiva de la Oficina Diocesana de Formación y Evangelización Católica. -¡Quería experimentar todo lo que había escuchado por mi misma! Ahora puedo contar las historias de hospitalidad, la belleza no sólo de los hondureños, pero también de los dieciocho maravillosos jóvenes que fueron mis compañeros de viaje. Estoy llamada a vivir con sencillez y siempre mantener presente las necesidades de los pobres en mi mente y en la oración. Además, el Padre Marcos Ayala es un sacerdote increíble. Valió la pena viajar todos esos kilómetros sólo para estar en su presencia y percibir su amor y preocupación por su pueblo –cometa.
Slack Rogers, carpintero, nos dijo: - al romper mis patrones normales de vida asistiendo a esta misión, soy capaz de mantener mi enfoque espiritual con nuevas experiencias. Mi constancia en permanecer centrado en el amor y la flexibilidad de seguir al amor en la dirección que nos lleva, es el enfoque de mi conciencia ahora. –
-El viaje te abre los ojos y te das cuenta de lo bendecido que realmente eres -explica Natalie Lauk, enfermera. –La gente que vive en la pobreza tiene un espíritu tan hermoso y siempre están dispuestos a compartir lo poco que tienen con ustedes –
Lauren Vincent, graduada recientemente de la universidad, se vio sorprendida por los dones que recibió. – Todo este tiempo tuve la idea de que iba a servir a los más necesitados. ¡Y así lo hice! Pero no tenía ni idea de que estas personas me podrían dar mucho más a cambio. Reafirmaron el propósito de mi vida, el cual siempre ha sido servir a los demás. Entonces volví a casa con una nueva perspectiva sobre la vida y el deseo de seguir adelante, por eso estoy increíblemente agradecida –comenta.
-Fue una experiencia increíble poder vivir el Evangelio -dijo Pamela Dellavalle, estudiante con planes de estudiar medicina. –Mi corazón se transformó en este viaje. Es curioso cómo a veces sólo tienes que salir de tu rutina diaria y de tu elemento para conocer mejor a Dios y ser más receptivos al cambio que Él quiere ver en nosotros –explica.